"El mundo no se hizo en el tiempo, sino con el tiempo"

San Agustín

viernes, 20 de mayo de 2011

El Cenáculo de las Letras

Aunque hace tiempo que no pongo nada por estos lares debido a otros muchos temas que me ocupan, no olvido a los lectores que se aventuran en esta página Alcoyana. Os pido perdón, y prometo volver en breve.
Por ahora (y aunque tarde) os anuncio algo que ocurrirá hoy mismo, y que se propone como algo innovador en la escritura aunque sea a nivel local. Una reunión fresca y original para todos aquellos amantes de la escritura y la música.
Pero leed lo siguiente...



El Cenáculo de las Letras
La Morada de Álibe es el hogar de la cultura, de la lectura, del encuentro con amigos que gestan la pasión creativa como bálsamo fundamental para el crecimiento y desarrollo personal. La Morada de Álibe es ese espacio hospitalario donde cristalizar ilusiones, compartir el nutricional alimento de los sueños, donde sembrar el impulso poético en sus múltiples cristalizaciones como razón de plenitud y veracidad.

Recomendado: para todos aquellos músicos, poetas, narradores, trovadores de la fantasía, pensadores que deseen marcar una bitácora de viaje, acompañados por el sentimiento de grupo y la causa de la amistad.

Desaconsejable: para las personas funestas, intolerantes, sectistas en su peor acepción, para aquellas aquejadas por la infección de la opresión y el narcisismo delirante y perturbador.

Contenidos:

1.- Exposición de trabajos de los asistentes. (Lectura de relatos cortos, poemas, minificciones de los amigos de la escritura. Actuación interpretativa de los músicos o cantantes).

2.- Aperitivo.

3.- Juegos lúdicos. (Recreación lúdicas de ejercicios literarios donde derrochar humor, juego y experimentación.

4.- "El Trapecio". Espacio donde los más atrevidos podrán, sin red bajos sus pies, improvisar versos, frases, pensamientos, crear monólogos y no sentirse desamparados por el intento.




Requisitos:

Cantidades ingentes de entusiasmo y deseo creador. Simpatizante de las actividades de grupo. Carácter afable, comunicativo, conciliador.


Recomendaciones: Si entre tu texto y tus papeles, si entre tu instrumento musical y tu lado más cautivador nos obsequias con algo de bebida o destreza culinaria, todos nos sentiremos agradecidos, congraciados en el aperitivo que, a buen término, daremos cuenta.


Viernes, 20 de Mayo. 18.00 horas

Aranjuez (Madrid)

La Morada de Álibe.

C/Stuart- 43




Ángel Fdez. de Marco. alfemarco@hotmail.com

domingo, 24 de abril de 2011

Sé sauce (parábola)

Os voy a presentar un texto de uno de los foreros de los que soy fan desde que lo conocí. Tiene una facilidad con el lenguaje pasmosa, dando giros y regiros y utilizando las palabras como quiere. La verdad es que, aunque supongo que él mismo dirá que me he pasado tres pueblos, lo compararía con Borges por el dominio de las letras y con textos, relatos o impresiones que muchas veces no alcanzo a entender en mi gran incultura. Pero que me absorbe.
Se llama Dnaz (D en foros varios), vive al otro lado del charco, y creo que merece la pena echar un vistazo a su blog para ver de qué estoy hablando.
El texto escogido no es de lo más "complicado" que le leí, pero merece la pena y sirve de aperitivo hacia otros más profundos.
Disfrutadlo



Sé sauce (parábola)
—¿Es que no te vas a venir a acostar todavía? —El comentario flota desde el rellano de la escalera hasta la estancia iluminada por ese parpadeo enfermizo del monitor de la computadora, en las pequeñas horas de la madrugada.

—Ya pronto… —miente por enésima vez Gonzalo, obstinado en transformar este maleficio de insomnio en algún sortilegio de letras. Tiene la ridícula creencia de que la falta de sueño es el conducto por donde se puede colar esa musa resbaladiza de la Literatura.

Pero ahora Gonzalo ya no puede pensar mas que en todas esas ocasiones cuando su abnegada Marcia pregunta cuándo fue la última vez que él durmió bien.

Entre refunfuños, Gonzalo estira los brazos por encima de la cabeza y arquea la espalda, escuchando con satisfacción todos esos pequeños chasquidos ascendentes en las vértebras, que así comunican su alivio de la posición encorvada tan fastidiosa que Gonzalo siempre adopta frente a la computadora mientras cavila.

En lo que restriega los ojos para disipar esa sensación de tenerlos llenos de arena, una vocecilla en el centro de su cabeza murmura…


La última vez que dormí a gusto ha de haber sido hace como dos…, no, más bien hace unas tres vidas anteriores, cuando era herrero, y al final de una larga jornada yacía a la vera del riachuelo favorito, sobre el regazo de mi amada. Recostado sobre sus rodillas, sentí sus dedos revolotear sobre mis sienes y mi frente, frescos, fuertes, largos, tiernos, confiados, serenos. El sueño conciliado a caricias me transportó a la plenitud del descanso. Nunca antes, ni desde ese entonces, he dormido mejor. Pero al despertar, en lugar de mi amor, me encontré bajo la sombra de un enorme sauce, que con sus largas ramas colgantes bailaba en la fresca brisa mañanera, coqueteando conmigo con el juego de rayos de sol que se escabullían por entre sus ramas ondeantes, como las miradas de mi amada durante bailes en las Ferias de Mayo…


Gonzalo despierta sobresaltado. Había cerrado los ojos y dormitado por unos instantes sin percatarse de haberlo hecho. Mira la pantalla, confundido de encontrar dos palabras donde antes había solo una página en blanco; ese vacío que es congoja y reto para quien escribe.

Comprendido el mensaje, Gonzalo abandona la computadora en el acto y, sin despojarse de sus prendas, se apresura a escabullirse entre las sábanas frías que ya lo extrañaban. Se aferra a Marcia; se aferra.

En la pantalla de la computadora abandonada, el cursor parpadea, atónito:

«Sé sauce», dice allí.


D

http://levedesliz.blogspot.com

sábado, 16 de abril de 2011

POR EL PLACER DE LA LECTURA

La SGAE (Sociedad General de Autores) ataca de nuevo.

Escrito y firmado por José Luis Sampedro, escritor.

POR LA LECTURA

Cuando yo era un muchacho, en la España de 1931, vivía en Aranjuez un Maestro Nacional llamado D. Justo G. Escudero Lezamit. A punto de jubilarse, acudía a la escuela incluso los sábados por la mañana aunque no tenía clases porque allí, en un despachito que le habían cedido, atendía su biblioteca circulante. Era suya porque la había creado él solo, con libros donados por amigos, instituciones y padres de alumnos. Sus 'clientes' éramos jóvenes y adultos, hombres y mujeres a quienes sólo cobraba cincuenta céntimos al mes por prestar a cada cual un libro
a la semana. Allí descubrí a Dickens y a Baroja, leí a Salgari y a Karl May.

Muchos años después hice una visita a un bibliotequita de un pueblo madrileño. No parecía haber sido muy frecuentada, pero se había hecho cargo recientemente una joven titulada quien había ideado crear un rincón exclusivo para los niños con un trozo de moqueta para sentarlos. Al principio las madres acogieron la idea con simpatía porque les servía de guardería. Tras recoger a sus hijos en el colegio los dejaban allí un rato mientras terminaban de hacer sus compras, pero cuando regresaban a por ellos, no era raro que los niños, intrigados por el final, pidieran quedarse un ratito más hasta terminar el cuento que estaban leyendo. Durante la espera, las madres curioseaban, cogían algún libro, lo hojeaban y a veces también ellas quedaban prendadas.

Tiempo después me enteré de que la experiencia había dado sus frutos: algunas lectoras eran mujeres que nunca habían leído antes de que una simple moqueta en manos de una joven bibliotecaria les descubriera otros mundos. Y aún más años después descubrí otro prodigio en un gran hospital de Valencia. La biblioteca de atención al paciente, con la que mitigan las largas esperas y angustias tanto de familiares como de los propios enfermos, fue creada por iniciativa y voluntarismo de una empleada. Con un carrito del supermercado cargado de libros donados,
paseándose por las distintas plantas, con largas peregrinaciones y luchas con la administración intentando convencer a burócratas y médicos no siempre abiertos a otras consideraciones, de que el conocimiento y el placer que proporciona la lectura puede contribuir a la curación, al cabo de los años ha logrado dotar al hospital y sus usuarios de una biblioteca con un servicio de préstamos y unas actividades que le han valido, además del prestigio y admiración de cuantos hemos pasado por ahí, un premio del gremio de libreros en reconocimiento a su labor en favor del libro.

Evoco ahora estos tres de entre los muchos ejemplos de tesón bibliotecario, al enterarme de que resurge la amenaza del préstamo de pago. Se pretende obligar a las bibliotecas a pagar 20 céntimos por cada libro prestado en concepto de canon para resarcir -eso dicen- a los autores del desgaste del préstamo.

Me quedo confuso y no entiendo nada. En la vida corriente el que paga una suma es porque:
a) obtiene algo a cambio.
b) es objeto de una sanción.

Y yo me pregunto: ¿qué obtiene una biblioteca pública, una vez pagada la adquisición del libro para prestarlo? ¿O es que debe ser multada por cumplir con su misión, que es precisamente ésa, la de prestar libros y fomentar la lectura?

Por otro lado, ¿qué se les desgasta a los autores en la operación?.¿Acaso dejaron de cobrar por el libro?. ¿Se les leerá menos por ser lecturas prestadas?. ¿Venderán menos o les servirá de publicidad el préstamo como cuando una fábrica regala muestras de sus productos?. Pero, sobre todo: ¿Se quiere fomentar la lectura? ¿Europa prefiere autores más ricos pero menos leídos? No entiendo a esa Europa mercantil. Personalmente prefiero que me lean y soy yo quien se siente deudor con la labor bibliotecaria en la difusión de mi obra.

Sépanlo quienes, sin preguntarme, pretenden defender mis intereses de autor cargándose a las bibliotecas. He firmado en contra de esa medida en diferentes ocasiones y me uno nuevamente a la campaña.

¡NO AL PRÉSTAMO DE PAGO EN BIBLIOTECAS!

José Luis Sampedro

martes, 5 de abril de 2011

Corazones solitarios


Blanca Miosi es una escritora de los pies a la cabeza. Con varios libros a la espalda y presente en diversos foros literarios no quería dejar de crear una primera entrada dedicada a ella y a los duros días que está pasando. Ella sabe por qué, y que me perdone por el relato de su autoría que he elegido (el mismo que hoy tiene colgado en su propio blog, por otra parte). Mucho ánimo, Blanca.


Corazones solitarios
Rodeada del silencio roto por el sonido de los coches once pisos abajo, en la avenida, transcurre esta mañana. Un amanecer solitario impregnado de la atmósfera de otros domingos en los que la alegría dejaba su rastro en las horas, los minutos, los segundos cambiantes, de un tiempo que pasa inmutable, contemplando sin opinar, sin condolerse, sin esperar. Si pudiera pedir un deseo, sería: que se hubiera hecho eterno un segundo de mi dicha.
Una dicha que se escapa como el agua cuando quieres retenerla entre las manos. La soledad aplasta mi vida esta mañana que se va convirtiendo en tarde, calurosa, de las que antes disfrutaba contigo, cuando compartíamos la frescura del aire acondicionado, encerrados en la habitación, mirando una película, que muchas veces quedaba en la bruma de los sueños. Estiraba la mano y estabas ahí, siempre, junto a mí.


Desde mi atalaya soy testigo de lo que mis sentidos percibieron antes y ya nada es igual. Ni siquiera el sonido del cucú que ahora dicta las horas a su antojo, como si se hubiese confabulado con el tiempo para decirme que nada es determinante. ¿Acaso la vida lo es? ¿Qué sucedería si cierro los ojos y vuelvo a abrirlos? Todo estaría igual que antes, pero sería un momento diferente. Oye, ¿me escuchas?, ¿puedes verme?, ¿acaso puedes sentir cómo mi pecho se quiebra? No. Aunque desee creer que sí lo haces, sé que no es así. Fui a ver la placa de bronce que pusieron sobre tu lápida y no sentí nada. Era un lugar ajeno, rodeado de otros cuerpos en la misma situación. Es aquí, en la atmósfera impregnada de otros domingos en tu compañía, donde tengo ganas de llorar.

Blanca Miosi
http://blancamiosiysumundo.blogspot.com

sábado, 26 de marzo de 2011

El Corsario


Aquí os dejo un relato de un colega escritor que me ha captado el interés por el tema y la deliciosa forma de describir. Llama más la atención esto último que lo que cuenta, de todas formas. Para mí, chapeau.


El Corsario
Mikel Artea, recostado en la pared de la hospedería y con la mirada perdida tras el cristal empañado de una ventana, sostiene un generoso vaso de ron. No es posible vislumbrar en su ajado rostro restos del joven marino altanero y de mentón alargado que lanzaba miradas penetrantes. Ahora representa al prototipo de pescador que se enfrentó a la dureza de la intemperie, las traiciones del océano y la separación del hogar.

¿Atrapa recuerdos?, ¿indaga nostalgias?, ¿acaso rememora tiempos casi olvidados?

Esta tarde sueña los verdes prados que rodeaban el antiguo caserío familiar entre altos y oscuros robles, el tufo a estiércol y a miasmas desprendidas por mitológicas brujas, la chimenea sosteniendo el caldero humeante que enmohecía las negras paredes. En aquel entorno las estaciones se sucedían cada año al mismo ritmo y con idénticos paisajes. La rutina provocaba desaliento. Corrían rumores proclamando que la caza de la ballena, escasa en las costas del Cantábrico, forzaba a arribar en países más lejanos y que la actividad de navegar y la de descubrir corrían parejas. A finales de Setiembre junto a su vecino Eneko, del caserío Gaztambide, con gran disgusto por parte de sus familias, decidieron escapar hacia el puerto más cercano, Ondárroa. Ojeada desde el risco la población se abría al mar a través de una estrecha bocana y sus angostas escaleras, que permanecen todavía, estaban flanqueadas por viviendas multicolores. Nada más llegar percibieron una desconocida tufarada que procedía del astillero donde los ayudantes del maestro calafate calentaban breas y aceites de pescado con el fin de embadurnar las cuadernas y pintar las jarcias de las embarcaciones alineadas en él.

Nuestro personaje aprieta contra su pecho una botella de ron que ha requisado del ultramarino, mientras, las barcas de bajura se recogen en el puerto después de faenar todo el día. Marinos y gaviotas comienzan a abandonar la playa rumbo a sus nidos

Recuerda como desataron los hatos y repararon su apetito. Como reanudaron sus pasos con el fin de recabar información en una taberna próxima. El tumulto del local evidenciaba gran actividad. En algunas mesas se apiñaban hombres, con rasgos curtidos que discutían sin cesar, esperando estampar su firma en una lista de contratación. Recorrieron, sin suerte, varios grupos pero contrastada su juventud eran rechazados. Al cuarto día, mientras dormían bajo uno de los porches, sintieron unas sacudidas que les despejaron en un santiamén. Un rechoncho marino, escupiendo una oscura masa que hasta ese momento masticaba con fuerza, les obligó a levantarse para comprobar su constitución. En la embarcación que capitaneaba faltaban muchachos para realizar las faenas más sencillas: limpieza, cocina y almacenaje de cabos. Al comprobar que ambos eran apropiados para esos menesteres les ordenó que le siguieran para embarcar en el Txalupa, una urca a punto de partir hacia el mar del Labrador. Las campañas de pesca se fueron sucediendo, en muchas ocasiones alargadas por tormentas, nieblas o atascos entre témpanos; Mikel regresaba y pasaba algún tiempo en el caserío familiar disfrutando de una dieta más rica y sabrosa. En uno de aquellos descansos se topó con su vecino Eneko el cual había formado una familia que ya contaba con cinco retoños; la casa paterna proporcionaba abrigo a la prole, en ausencia del marino, haciendo más llevaderos los meses de espera. Sus rutas e inquietudes eran distintas. ESu vecino estaba enrolado en un buque de carga que transportaba hierro vizcaíno al puerto de Lisboa. El carácter inquieto de Mikel no consentía permanecer mucho tiempo en un ambiente tranquilo y se comía los meses deambulando por las poblaciones costeras dedicando sus días a charlas de taberna, en las que cosechaba todo tipo de información referente a posibles embarques, y las noches recorriendo lupanares en los que satisfacía sus apetitos. En uno de esos garitos se encaprichó de Nekane una atractiva moza de pelo moreno, ojos brillantes, labios jugosos y un cimbrear de caderas que provocaba las miradas de todos los clientes. Su sonrisa mostraba una dentadura bien alineada y reluciente que centelleaba bajo las sábanas de la alcoba con cada una de las sonrisas y zalamerías que el marinero sabía compensar con buen trato y generosos estipendios. La relación fue apasionada y nunca buscó lanzar anclas ni la seguridad del puerto.

La botella de ron permanece vacía sobre la piedra del malecón, entretanto Mikel disfruta de una hermosa puesta de sol que tiñe de naranjas y rojos las aguas de la bahía. Una suave brisa acaricia su rostro.

No puede impedir que sus ojos se tornen tristes al revivir cómo se iniciaron los saqueos, por parte de ingleses y franceses, que obligaron a los propietarios de la flota a solicitar del rey patente de corso para surcar los mares en igualdad de condiciones. Mikel formaba parte de la marinería; su arrojo y el de sus compañeros habían ganado merecida fama por sus abordajes, que acababan casi siempre con el bajel conquistado añadido a la flota y su carga repartida como botín. El rugir de los cañones, la sangre dispersa por las cubiertas, el pillaje y la indisciplina a bordo endurecieron su temperamento. Empezó a acumular cicatrices que le granjearon la confianza de los oficiales y, en consecuencia, ascendió en la cadena de mando ocupándose de la custodia de la santabárbara, el control de la limpieza del barco y disponiendo el trabajo de los grumetes. En sus llegadas a puerto Nekane, que compensaba las huellas que el tránsito del tiempo perfilaba en su cuerpo a base de grandes dosis de sabiduría y ternura, le mostraba una lealtad inmerecida aliviando, bajo las mantas que cubrían un envejecido catre, el creciente reuma del navegante con delicados balanceos de sus nalgas y abandonando, con mimo, su cuerpo sobre los muslos del corsario. Con el sol de mediodía les esperaba la tasca, en la que acostumbraban a satisfacer sus estómagos, con generosas jarras de vino y platos de alubias, cocinadas con tocino, morcilla y col; en aquel ambiente permanecían hasta el anochecer ahogando en cerveza y acordeón la nostalgia de años pasados. El silencio era su habitual conversación y sólo sus penetrantes miradas insinuaban complicidad en aquellos raquíticos encuentros. Las temporadas de pesca eran cada año más pobres pero se compensaban con cargas de tejidos y otras mercancías requisadas. Entre la tripulación la sífilis causaba estragos y el barbero no daba abasto intentando resolver, sin demasiado éxito, cualquier tipo de dolencia.

El día ha declinado. De vuelta a la hospedería un plato de sopa caliente le reconforta.

Rememora el embargo de barcos vizcaínos realizado por la corona española para fletar una poderosa Armada que partió hacía Inglaterra. Mikel por aquellas fechas servía en La Magdalena nave corsaria de dieciséis cañones que debió unirse a un sinfín de goletas, carabelas y otros bajeles. Ya en el mar fuertes vientos y tormentas desordenaron sus derrotas dispersando la flota. La singladura que podía haber originado una terrible batalla naval acabó en una desbandada que se cobró miles de vidas. El barco corsario se desvió hacia el mar de Irlanda. El clan MacDonnell, enemigo del imperio sajón, les prestó ayuda para conseguir reparar las embarcaciones y las fuerzas. Una vez más regresó, sano y salvo, a su puerto de origen.

Apuradas un par de pipas se dirige a la barra para saludar a unos vecinos y tras una breve despedida abandona el local. La noche avanza y sobre la mar rizada tiembla el reflejo de la luna ¿Cuantas veces, en la oscuridad y mecido por el vaivén de la quilla, serenó su alma con aquella imagen?... Sumido en la nostalgia de pasados tiempos y recuerdos el viejo corsario siente una lágrima surcar su curtida y arrugada mejilla, su sabor no es de mar ni su motivo el arrepentimiento. Protegiendo sus doloridos brazos en los bolsillos del pantalón alza el cuello de su grueso chaquetón, cubre sus orejas ajustando su gorro de lana y con paso lento avanza, por los húmedos escalones, en busca del merecido descanso junto a Nekane, ahora, su único presente.

José Ignacio

http://www.dqmq.blogspot.com/

miércoles, 16 de marzo de 2011

Taller de guión de cortometrajes

Desde el taller de escritura El Desván de la Memoria me ha llegado este anuncio que puede ser interesante. Aquí os lo dejo, por si podéis acercaros:


El sábado 26 de marzo de 2011 se impartirá un taller intensivo sobre Creación y guión de cortometrajes. En él veremos cómo escribir un guion en la práctica (ya sea de corto, largo o serie de tv), con el visionado y comentario de algunos cortometrajes.
Objetivos:
—Elementos básicos de construcción de un guion
—Inicio: guion de corto, largometraje y series TV
—Proceso de creación del guion
—Teoría y desarrollo práctico de guiones

La duración será de 4 horas, de 16:30 a 20:30 en la escuela AULADANZA (calle Doctor Calero, 19 de Majadahonda).
Más información:
http://tescrituratg.blogspot.comhttp://www.tallerliterario.net/agendaservicios.htmContacto, inscripción y reservas en el teléfono 617712014 o en el correo:
tescritura.tg@gmail.com

domingo, 6 de marzo de 2011

Nadie apuesta por los escritores noveles y/o desconocidos

Aunque el siguiente texto se escribió en el año 2008 por un editor de Aladena, y comenta cosas bien sabidas por todos, no queda de más que lo publique.

"Cuando uno se adentra en el aparentemente complejo mundo del libro, y lo ve desde una óptica diferente a la de lector -en este caso la de editor, y por ende, empresario-, uno empieza a vislumbrar y a entender conceptos y aptitudes que antes se pasaban por alto. Se descubre, por ejemplo, cómo funciona la distribución de un título, cómo se pone el precio idóneo a un libro, cómo funcionan las imprentas o, más cercano a todos, cómo se mueven los libros por las librerías

Uno de los temas más peliagudos dentro del mundo de la edición es el que se forja alrededor de un término que muchos conocerán, y en en el que otros tantos también se verán identificados: el del escritor novel.

Se define a un escritor novel como aquel que publica su primer libro -independientemente de cómo lo haga-. Conseguir editar un libro hoy día ya no tiene misterio. Cualquiera puede editar un libro, ya que hay opciones que abarcan las fórmulas más diversas para conseguirlo. Y los costes, en función de qué se quiera, pueden llegar a ser tan asequibles que sorprenderían si se contasen.

Sin embargo, que uno publique un libro no significa NADA. Empezar en el mundo de la literatura no es nada fácil. Y digo en el mundo de la literatura, que no en el de la escritura. Porque si algo se descubre con el tiempo y la lectura es que escribir un libro no convierte a uno en escritor.

Una de las grandes leyendas urbanas que circulan es que los escritores noveles no saben escribir, que tienen "que pulirse". Eso es FALSO. Es cierto que no todos los escritores noveles tienen obras que son "leíbles". Hay quien escribe sin ton ni son, sin ningún tipo de orden, sin ningún tipo de estilo, y que presenta obras insufribles. Sin embargo, otros muchos presentan obras de indudable interés, con una capacidad de narración que abarca lo extraordinario, y con unas temáticas, historias y personajes que nada tendrían que envidiar a los de los grandes de este universo literario.

¿Saben cuál es la única razón por la que los escritores noveles no suelen tener acceso a las editoriales? Porque muchos de sus responsables consideran que NO SON RENTABLES, e invertir en quienes crees que no te van a generar el dinero que deseas, no es buen negocio. ¿Qué se entiende por RENTABILIDAD EDITORIAL con respcto a un autor? Aquel que saber de antemano que te va a generar, mínimo, el doble o triple de lo invertido.

¿Publicar a autores noveles es un riesgo? No siempre, y lo único real es tener ganas y apostar. Nadie sabe con antelación cómo va a ser una obra, y el público comprará en función de gustos, y de manera independiente, a aquellos autores cuya temática interese. ¿Que la venta de un libro depende de la promoción, de la vistosidad, y de su accesibilidad? Eso es algo que nadie pone en duda... pero es necesario dar una oportunidad a los que empiezan y no basarse en criterios ambigüos que, en demasiadas ocasiones, demuestran ser ineficaces.

¿Ser autor novel es difícil? Sólo en la medida en la que las editoriales quieran apostar por ellos. "

Escrito por Fran Vázquez, periodista y editor, en su blog de la Editorial (2008)
http://franaladena.wordpress.com/2008/10/05/nadie-apuesta-por-los-escritores-noveles-yo-desconocidos/