"El mundo no se hizo en el tiempo, sino con el tiempo"

San Agustín

sábado, 17 de enero de 2015

Primera cita- relato de María Martínez

Una de las participantes más jóvenes de la antología solidaria "Leyendas de la caverna profunda" es María Martínez.
Lo que he leído de ella, aparte de este interesante relato sobre seres "inquietantes que se estrellan contra los coches" es fresco y fluido, muy fácil de leer y con calidad. Ideal para público joven o que quiera seguir siéndolo durante un rato. Se trata de una escritora con varias novelas en su haber, y otras más en camino, y con una legión de fans que no para de crecer. Por algo será.


Primera cita

Nate apartó la mirada y apretó los labios; se estaba ruborizando como una chica. Clavó los ojos en el asfalto. Jirones de niebla, cada vez más espesos, flotaban ante los faros del coche. Hubo un leve resplandor en el cielo. Al sur se estaban formando nubes de tormenta y se acercaban con rapidez, creciendo conforme avanzaban.
—Parece que va a llover —dijo Jessica.
—Espero que no —comentó él, inclinándose hacia delante para mirar el cielo a través del parabrisas. Había hecho una reserva en un elegante restaurante frente al lago, cenarían en un muelle flotante convertido en terraza, desde donde se podía disfrutar de unas vistas maravillosas.
Oyó el impacto antes de ver la silueta oscura deslizándose sobre el capó; esta golpeó contra el parabrisas con un crujido que resquebrajó el cristal y rodó por el techo del coche hasta caer al asfalto.
Nate pisó el freno, las ruedas chirriaron y dejaron una estela de humo y olor a goma quemada. Contuvo el aliento, con ambas manos aferradas al volante y los nudillos blancos. El corazón le martilleaba el pecho con tanta fuerza que pensó que le iba a explotar. Se giró hacia Jessica.
— ¿Estás bien? ¿Te has hecho daño?
—Creo... creo que sí. Quiero decir, que estoy bien —respondió, apartándose el pelo de la cara. Miró el parabrisas y sus ojos se abrieron como platos al ver el estado en el que había quedado. Estaba hundido en el centro y resquebrajado con la forma de una enorme telaraña—. ¿Qué ha pasado? ¿Qué ha sido eso?
—Hemos atropellado algo... o a alguien. ¡Tenemos que bajar! —replicó mientras abría la puerta y saltaba afuera.
Tomó aire y lanzó una mirada fugaz al capó, estaba deformado y parte del morro se había hundido formando una uve. Con paso decidido se encaminó a la parte de atrás del
vehículo, rezando para que no fuera una persona. A unos cinco metros, sobre el asfalto, había un cuerpo del que no lograba distinguir su naturaleza. Se acercó con cautela, parecía un animal, y era enorme.
Jess se bajó del coche y mirando en derredor se colocó entre los faros traseros.
— ¿Es... es una persona? —preguntó con un nudo en la garganta.
—No, tranquila. Parece... parece... —rodeó el cuerpo, observándolo con atención. Lo empujó con el pie. Continuó andando, se inclinó con las manos en las rodillas y trató, de nuevo con el pie, de mover lo que parecía una pata. Y añadió—: ¡No tengo ni idea de lo que es!
— ¿Qué?
—Que parece un perro, pero es el perro más raro que he visto en toda mi vida; y es gigantesco.
— ¿Puedes dejar de hacer eso? —le espetó ella impaciente.
— ¿Crees que va a morderme? —preguntó Nate sin dejar de dar golpecitos con el pie al cuerpo inerte—. Está muerto.
Jess contempló el bulto. Se estremeció con un escalofrío y se abrazó los codos lanzando una mirada inquieta a su alrededor. Poco a poco se fue acercando.
— ¿Cómo sabes que está muerto?

María Martínez

(fragmento de "Primera cita", relato perteneciente a "Leyendas de la caverna profunda", antología de textos fantásticos realizada para la donación hacia "Save the Children". Si estás interesado, este es su enlace: www.1libro1euro.es


María Martínez
(Breve reseña biográfica)
María nació en Lorca, Murcia.

Descubrió su afición por la escritura siendo muy niña. Cuando un libro le gustaba, solía escribir secuelas para él, pequeños relatos que alargaban la trama con giros que había imaginado mientras leía. Pero no fue hasta hace poco que consideró la posibilidad de convertirse en novelista.

El resultado de esta incursión en el mundo literario y editorial, es la trilogía Almas Oscuras, una historia juvenil/adulta de romance paranormal editada recientemente en Amazon de forma independiente.

María forma parte de la plantilla de autores que representa la prestigiosa agencia literaria Antonia Kerrigan.

Su página web es www.mariamartinez.net

sábado, 3 de enero de 2015

Premio Nobel- de Teo Palacios

Teo Palacios es un autor que ya tiene un hueco bien afianzado en el mundo de las letras. Un escritor sólido y con las ideas claras, director de taller literario, organizador de jornadas literarias, entrevistador, articulista... Su mundo gira en torno a las letras y eso se nota en la calidad de lo que realiza.
El siguiente relato llamado "Premio Nobel" es una pequeña muestra de todo lo anterior. Saltos en el tiempo, fantasía, ciencia ficción...todo eso a vuestra discreción. Sólo disfrutad con el fragmento de este texto perteneciente a la antología "Leyendas de la caverna profunda".


PREMIO NOBEL

Su fin estaba cerca.
Apoyó una temblorosa mano sobre la cuna. La luz de la luna iluminaba la estancia, serena y calmada. Todos dormían en la casa. Excepto él. Miraba atento los leves movimientos de su primer nieto, nacido días atrás. Tomó al chiquillo en sus brazos, antes fuertes y vigorosos; ahora débiles y cansados.
Se dejó caer, con los huesos protestando, sobre la mecedora que su hija usaba para amamantar al niño. El pequeño abrió los ojos sin quejarse y asió de forma imposible el dedo ofrecido por el anciano. El viejo le habló en un susurro, pero la criatura mostró una sonrisa misteriosa, entendiendo las palabras:
—Recuerdo la primera vez que reparé en aquel mendigo. Aunque de eso hace muchos años. Nunca dije nada de lo sucedido. Gracias a él se ha cumplido mi mayor deseo.
Y dejó a su mente retroceder hacia aquel momento.


Era un radiante día de otoño. Algunas nubes marcaban el cielo. Me dirigía a las oficinas. Al salir del edificio lo vi, pero no me fijé en él hasta días después, cuando la contemplación de la figura resultó algo cotidiano. Un hombre envuelto en poco más que harapos. Uno más en la gran ciudad. Otra boca para alimentar por la gran mano de la solidaridad.
Cuando advertí su presencia hice como todos, dejar caer algunas monedas. Era un hombre joven. «Si no está enfermo debería estar trabajando y no ser una carga», pensé. Seguí de camino al trabajo con esa idea. El día transcurrió apacible. Al anochecer, de regreso al hogar, el mendigo continuaba sentado, en la misma posición, en el mismo lugar, envuelto en el mismo silencio.
Entonces pasé de largo. No pensaba darle dinero cada vez que lo viera. Era joven. Podía trabajar.
A la mañana siguiente lo había olvidado, pero volví a encontrarlo cerca de casa, mirando hacia la puerta. Como siempre, ahora que lo pienso. Me sentí incómodo. Registré de nuevo en los bolsillos para dejarle algo más de calderilla.


—¿Qué te pasa? Traes mala cara —María, la secretaria, me miraba extrañada.
—Nada. No te preocupes.
Pero aquel personaje instalado frente a mi hogar desde hacía unos días me distraía. Mi pensamiento volvía a él con frecuencia. Algo del individuo me cautivaba, me atraía. Me resultaba extrañamente familiar, como si estuviéramos vinculados de algún modo. Con un esfuerzo conseguí centrarme en el trabajo, había mucho por hacer.


Teo Palacios
Fragmento de "Premio Nobel", de la antología "Leyendas de la caverna profunda" ( www.1libro1euro.es )


Breve reseña biográfica. Teo Palacios
Nació en la ciudad de Dos Hermanas, Sevilla, en 1970.
Con estudios de Marketing y diseño, ha desarrollado su labor profesional como jefe de sección, director y subdirector regional en varias empresas.
Ha vivido en Cataluña y Galicia y, tras varios años alejado de sus orígenes, ahora reside nuevamente en su ciudad natal.
Como autor cultiva varios géneros, siendo uno de sus favoritos la novela histórica.
Forma parte del comité organizador de las Jornadas de Literatura Fantástica de Dos Hermanas, evento que año tras año está alcanzando un amplio reconocimiento literario, y que reúne a grandes autores del panorama nacional.
Colabora como entrevistador y articulista con varias revistas: Cambio16, La Aventura de la Historia. También colabora en programas de radio como entrevistador y contertulio.
Además, imparte cursos y talleres de creación literaria.
Forma parte del equipo de Biblioforum, una asociación cultural en Sevilla que organiza mensualmente charlas en torno al mundo de la literatura y la edición.
Su primera novela, Hijos de Heracles, fue publicada en 2010 por Edhasa. En octubre de 2012 publicó El Collar Maya en formato digital con Ediciones a Contracorriente. Su última novela, La Predicción del Astrólogo, fue publicada por Ediciones B en el 2013 y en la actualidad se encuentra cosechando numerosos éxitos.
La página web del autor es www.teopalacios.com

viernes, 19 de diciembre de 2014

El Canto de Amergin-por Javier Pellicer

Segundo entre los relatos pertenecientes a la antología "Leyendas de la caverna profunda", hoy aparece "El canto de Amergin", de Javier Pellicer. Amante de la fantasía y la historia, este joven escritor se está configurando como una de las apuestas más sólidas del panorama español en estos ámbitos. Aconsejo fervientemente una visita semanal, al menos, a su página web ( javierpellicer ) y los interesantes artículos que se cuelgan frecuentemente.


El canto de Amergin de Javier Pellicer

Llegó pues un día en que, mientras dejaba vagar su atención por los paisajes en los que creció, desde la cúspide de la gran atalaya, la mente se le abrió como una flor en un estallido primaveral; se sintió vagar a la deriva, un pajarillo volando a la velocidad de la luz que todo lo alcanza; todo lo que hasta ese momento era sólido y real, como las mismas piedras de la torre, dejaron de existir, hasta que incluso los cantos de las aves y el ulular del viento perdieron sustancia. Dirigió tan acentuada atención hacia el Norte, y vio brillar el agua del mar, sobre la que viajó; las olas quedaban atrás, una tras otra, y llegó un instante en que, en la plácida línea del horizonte, se alzaron unas elevaciones.
Así la vio al principio: la forma de una isla en la inmensa lejanía; una silueta sumida en la bruma, aproximada a su conciencia por obra de alguna divinidad generosa que le revelaba la más hermosa de las contemplaciones.
Pero tan intensas fueron las emociones que súbitamente le nacieron en el pecho, que la niebla se despejó de pronto, y a sus ojos asombrados, cargados de llanto, apareció la imagen de una tierra como ninguna otra: formada por unas fértiles y vírgenes campiñas, tendidas en ocasiones a un Sol resplandeciente, rendidas en otras a una llovizna dadora de vida. Había virtud en sus colinas, y gracia, y grandes cosas que solazaban la intimidad de cada ser. Sintió el lugar sin pretenderlo como una patria nueva, más auténtica que aquella que pisaban sus pies.
Y así fue que le ardió en el corazón la intención, invencible, de conocer tan hermoso lugar. Era tal el desasosiego que le reveló el conocimiento y el deseo al único que habría de entenderlo.
—No marches, Hijo de Bregon, pues allí solo encontrarás fatalidad —le dijo Amergin, a quien todos tenían por conocedor de los caminos ocultos de la tierra, y que a la sazón era pariente de Ith.
Amergin, el Primer Druida, Bardo y Juez, Conocedor del Arte.
—¿Y cómo habré de seguir viviendo, luego de conocer la que ya es la tierra de mis sueños? —le respondió—. ¡La veo ahora, incluso con los ojos despiertos! ¡Me llama desde que nace el día hasta que se apaga, y ni la noche logra silenciarla!
Y así, desoyendo consejos en favor del furor de sus incontrolables ansias, Ith decidió embarcarse hacía la tierra de sus sueños. Su padre lo aceptó a duras penas, pues vio que ninguna otra cosa podría hacer para cambiar el pensar del vástago, a no ser que lo atara y mantuviera preso. Por tanto, organizó un gran banquete, que duró cuatro jornadas con sus correspondientes veladas, para auspiciar fortuna al viaje.
Cuando los barriles de cerveza se secaron y no quedó más carne de cordero para asar, el viajero partió hacia el norte.
Largo y costoso en esfuerzos fue el viaje por mar, y mucho lo que hubo de vivir Ith, Hijo del Rey y que ahora era conocido entre su séquito como el Señor de la Visión Lejana.
Muchos días después de iniciar su periplo, cuando la esperanza de alcanzar tierra flaqueaba entre los hombres —aunque jamás en el ánimo de Ith—, este fue arrancado de su descanso por una imperiosa llamada. Y corrió hacia el borde del barco, dejando que su corazón siguiera esa voz, hasta que al fin vio con sus ojos de carne lo que tanto había estado buscando. El banco de niebla que velaba la lejanía se retiró, abriendo un camino, mostrando el secreto que guardaba.
La Isla Esmeralda arrancó nuevas lágrimas a todos cuantos la contemplaron, y hubo alborozo tras tantas penurias.
El nuevo hogar no se opuso a que atracaran en ella y la recorrieran, pues les mostró todas sus maravillas. Hasta que encontraron que no estaba desierta, que albergaba a poderosos habitantes. Seres extraños, porque aunque su apariencia era la de los hombres, había mucho en ellos, en su interior y exterior, que los diferenciaba de los viajeros del sur. Eran gráciles, de aspecto hermoso, y contaban con una gracia que tomaba la forma de una sutil aura en torno a sus cuerpos. Y su modo de hablar era el de los individuos que están en paz con la tierra, de la que se consideraban parte, al igual que los árboles o las rocas.
Ith, que deseaba mostrarse respetuoso y no conquistador, pidió audiencia con aquellos a quienes los lugareños llamaban «Los Tres Reyes»: Mac Cuill, Mac Cécht y Mac Gréine, hijos de Oghma y nietos de Daghda, el Gran Padre de los Tuatha Dé Danann. Estos le recibieron con agrado, y le trataron con respeto a cambio de que arbitrara en un conflicto territorial que los enfrentaba.
—Tú, forastero, tal vez puedas ser imparcial y arrojar luz donde nosotros solo vemos sombra. Pues nuestro padre dejó un ancho reino, pero somos tres herederos y no sabemos cómo repartir los gobiernos sin menosprecio para ninguna de las partes —dijo Mac Cuill, el mayor de los hermanos.
Ith, hombre que carecía de la sabiduría de su padre, no pudo decir mucho.
—Obren en consonancia con las justas leyes de tan hermoso país, el más maravilloso que jamás han contemplado mis ojos.
Sus palabras fueron tan sentidas que sirvieron para unir a los tres monarcas, pero no como él hubiese deseado. Porque al ensalzar la tierra de Éireann, los Tres Reyes creyeron ver en sus ojos un anhelo velado por el reino que cada uno codiciaba. Pues ni siquiera los Altos Seres son inmunes a la codicia... y a la desconfianza.

(Fragmento de "El canto de Amergin", de Javier Pellicer Moscardó).

Puedes continuar su lectura y la del resto de los relatos de "Leyendas de la caverna profunda" donando 1€ en 1libro1euro


Breve reseña biográfica
Javier Pellicer Moscardó


(1978, Benigánim, Valencia). Ganador del I Premio Cryptshow Festival de Relato Fantástico 2008 y finalista de la edición del año siguiente del mismo certamen, en la categoría de ciencia-ficción. También ha sido finalista en el Monstruos de la razón 2009, en la sección de terror. Su trabajo La ciudad de los monstruos obtuvo un premio finalista, accésit y mención especial en el I Premio de Novela Corta Katharsis 2008.
Ha participado en diversas antologías, entre ellas varias relacionadas con la web H-Horror, así como en Su universo a través (DH) y Crónicas de la Marca del Este vol. 1 y 2 (Holocubierta). Recientemente formó parte de los autores de la antología infantil benéfica Ilusionaria 2, y ha sido co-compilador de la antología Legandarium (Tombooktu Ediciones). Su novela La Sombra de la Luna se ofrece gratis desde la plataforma solidaria de Save the Children 1libro1euro. "El espíritu del lince" (Ediciones Pàmies, 2012), ambientada en la cultura íbera y la invasión cartaginesa del siglo III a. C., fue su primera novela publicada. "Legados" (Ediciones Holocubierta), su segunda novela, es en este caso de corte fantástico y ambientada en el marco del juego de rol español "Aventuras de la Marca del Este".

Para contactar con el autor, por favor, visitad su interesante página javierpellicerescritor.com

lunes, 8 de diciembre de 2014

"En fuga"- como un relámpago- de David Abad

En breve tendrá lugar el estreno de un poeta llamado David Abad. Estreno en cuanto a publicación por editorial se refiere, no a comienzo en sus andares. Rápido como el relámpago más veloz e impactante, este joven escritor novel se ha propulsado en los últimos meses en su trayectoria literaria, especialmente su vertiente poeta. Y como he dicho, en pocos días se presenta en sociedad su primer libro de poemas, titulado "En fuga".

Aquí dejo una pequeña muestra, aunque no penséis que se trata de un estilo cerrado. Se encuentra en creciente y exponencial ebullición, y esto lo digo porque he tenido la suerte de presenciarlo en los últimos meses. Y creo que nos queda por ver.



Y pasan los reyes y las repúblicas
Y casi todos los hombres
Menos los que olvidan apagar la luz

Y la oscuridad y el silencio
Se ciñen a una tierra sin paz

Una tierra en guerra
Salvo cuando se abrazan
Y se alejan de los motivos de la muerte

En el lugar donde se iluminan las miradas
Que saben dialogar con la oscuridad
David Abad


miércoles, 3 de diciembre de 2014

Flores- Montse de Paz

Desde hoy y durante este mes de diciembre y enero, voy a presentaros fragmentos de cada uno de los relatos que componen la antología "Leyendas de la caverna profunda". El único fin es poneros los dientes largos y que sepáis qué os podéis encontrar en esta reunión de textos solidarios (por sólo 1€, libro en formato digital, donado en www.1libro1euro.com , y cuyo fin es Save The Children)

Hoy comienzo con el texto titulado "Flores", de la autora Montse de Paz. Creo que no hay mejor inicio para un conjunto de textos: un cuento bien escrito, como las historias de antaño y de siempre, con princesas y castillos, pero como sólo la prosa rica, poética y precisa de Montse puede hacer.
Aunque lo mejor es zambullirse en su lectura y valorarlo con los propios ojos...

FLORES
La princesa era bella y altiva. Lucía oro en los cabellos y blanco marfil en su tez. Sus labios eran brasas encendidas, pero el hielo asomaba en sus ojos.
Hija única de los monarcas, había crecido educada en la firme convicción de que todos cuantos la rodeaban vivían para cumplir sus deseos.
A los quince años, se despertó en ella una extraña inquietud, que la llevó a buscar sosiego fuera de los muros del palacio, en la novedad continua y en el abrazo del viento. Solía cabalgar a lomos de su caballo árabe, acompañada tan sólo de su palafrenero, mancebo silencioso que cuidaba con devoción de su señora y de las monturas.
Un día su paseo a caballo la llevó hasta el mercado de la ciudad. Hastiada de los buhoneros, los artesanos y los vendedores de perfumes, sus ojos se posaron en un sencillo puesto de flores.
La florista era joven, tal vez de su misma edad. De cabello castaño y ojos de miel, el rubor de la alborada se posaba en sus mejillas. No necesitaba anunciar su mercancía. Las flores pregonaban su belleza, saturando el aire con sus aromas.
La princesa las contempló, fascinada.
―¿Qué deseáis, mi señora?
Su voz era agua transparente deslizándose sobre los pétalos. Había reconocido a la princesa, y la miró con respeto y suave sonrisa.
La princesa comenzó a elegir.
―Estas…, y éstas… Y aquel ramo. ¡Ah!, también esos lirios… Dame los azules, y los blancos… Mejor, ¡dámelos todos!
Con los brazos atestados de flores, el palafrenero ingenió la forma de colocarlas cuidadosamente en las alforjas de su robusto jaco.
―¿Cuánto debo pagarte?
La florista se turbó y sus pómulos enrojecieron como las amapolas.
―Mi señora… ¡Os habéis llevado tantas flores! Para mí es un honor, consideradlo un regalo.
La princesa irguió su espalda grácil y negó con la cabeza.
―Una princesa paga espléndidamente por obtener sus deseos. No puedo consentirlo.
Sacando una bolsita de cuero, depositó tres monedas de oro en manos de la asombrada florista. Y, sin decir más, montó en su caballo y se alejó, seguida del palafrenero. Cabalgaba erguida y airosa, recibiendo la pleitesía de sus súbditos a su paso por las calles. Sólo el palafrenero volvió la vista atrás. La florista permanecía inmóvil, aún turbada, ante su puesto casi vacío, con las tres monedas en la mano.

(Fin del fragmento de "Flores", perteneciente a la antología "Leyendas de la caverna profunda")


Montse de Paz (breve biografía)

Nació en Lérida en 1970. Licenciada en Filología Inglesa, su trayectoria vital la ha llevado a trabajar en varias organizaciones humanitarias. Es co-directora de la Fundación ARSIS y escritora a «tiempo y a destiempo». Ha publicado dos ensayos, dos novelas de fantasía y una de ciencia ficción ("Ciudad sin estrellas", ganadora del Premio Minotauro 2011). También ha escrito relatos y cuentos cortos y ha participado en la antología Necroslogía, del colectivo La Tribu 11. Su último cuento, "La rosa de cuatro picos", ha sido publicado en Amazon recientemente.
Forma parte de la redacción de la revista Prosofagia. En su blog Andanzas de una escritora explica cómo nació su vocación literaria y cómo logró publicar sus primeros libros.
Enlaces: www.arsis.org
Blog literario: http://comollegarapublicar.blogspot.com
Prosofagia: www.prosofagia.com



Si quieres conseguir "Leyendas de la caverna profunda", lo tienes sólo por donar 1 € en 1libro1euro.es
¡Solidarízate!

viernes, 7 de noviembre de 2014

Una Leyenda No olvidada


El 6 de noviembre se presentó de nuevo "Leyendas de la caverna profunda", una antología con un recorrido ya de algo menos de dos años, pero con la misma fuerza del inicio. Se trata para el que no la conozca de una antología de relatos fantásticos y con carácter solidario. El euro que donas se destina íntegro a "Save The Children".
La idea surgió en octubre del 2012, aunque la antología no estuvo lista hasta diciembre de ese mismo año. Desde entonces se ha presentado en varios institutos de secundaria y en centros culturales, el último de los cuales ha sido La Espiral Espacio Cultural.

Se trata de una colección de relatos de diversos autores hispanos, unos más conocidos y otros menos, pero todos con la misma ilusión por dos cosas: escribir y la solidaridad. Textos muy diversos y diferentes, todos ellos dentro del marco de la fantasía en el sentido más amplio, cuentos donde lo real a veces se difumina o bordea lo imaginario. Leyendas y mitos, vampiros, asesinos, desapariciones, fantasmas, regresos de muertos, hechizos tenebrosos...todo cabe en este compendio de buen hacer.

Ayer nos vimos las caras varios de los responsables: Alberto Lominchar, autor y poeta con clara preocupación social, nos deleitó con un texto -como sólo lo puede hacer él- sobre las razones que le impulsaron a participar en el proyecto; y Ramón Muñoz, escritor que deambula entre la ciencia ficción y la Historia de manera magistral, se acercó desde la Capital sin perder un momento para participar en la ponencia. A ambos les agradezco sobremanera su tiempo y esfuerzo empleado en ello. Y no me dejo al participante en la lejanía, a través de skype, Jesús García, autor que desde Valencia se conectó y regaló su simpatía a los oyentes. ( Ah, bueno, y al que escribe estas letras, el "ideólogo").
En mi opinión creo que nadie quedó defraudado, aunque en inicio me resistía a realizar esta nueva presentación en la misma localidad donde ya se hizo, pero...¡qué demonios!, estoy seguro de que todavía hay gente que no sabe nada sobre estos textos. Nunca viene mal, y menos para una causa como esta.
Simpatía, lectura de fragmentos de varios de los cuentos, vídeos enviados por los otros escritores que no han podido asistir, conexiones on line, solidaridad, fantasía...un cóctel que, de nuevo, ha movido ficha.
Quizás no me veré en otra de conseguir que tanta gente de calidad haya participado junta en un proyecto organizado por mi persona, o quizás es que los niños del mundo, y ahora más cerca que nunca, necesitan de la ayuda de una plataforma como "Save the Children". Quizás esta ficha no debería morir nunca y seguir su movimiento extendiéndose como una onda. Quizás...


Si estás interesado y te pica el gusanillo, puedes descargarte la antología LEYENDAS DE LA CAVERNA PROFUNDA y cualquier otro de los libros que se encuentran en www.1libro1euro.es .

Por 1 euro saborearás y meterás dos goles: disfrutarás con buenas historias y aportarás un nuevo granito solidario.
Y ya se sabe lo que se dice de "que un grano no hace granero, pero ayuda..."

domingo, 12 de octubre de 2014

Gloria bendita- por Jesús Valbuena Blanco



Aprovechando el último libro que ha lanzado este autor novel, cuyo titulo es "El último duelo", os dejo uno de los relatos que lo componen. De tono costumbrista y social, este joven periodista y escritor nos acerca una colección de textos y personajes bien construidos que "recorren las calles de la crisis".
En definitiva, unos relatos para saborear.


Gloria Bendita.

Doña María aprieta los dientes y tira de su nieto más pequeño calle arriba, a sabiendas de que por mucho que corran volverán a llegar tarde. La mano izquierda la guarda en el bolsillo de un abrigo viejo y raído por algunas partes que apenas la preserva del frío. Cubre su cuello con una bufanda que ha ido tejiendo con retales y restos de lana que guardaba por casa. Unos calcetines gordos, de color rojo, le asoman por encima de unos zapatos tan frágiles como sus pulmones. El invierno está siendo duro y en casa de doña María apenas si pueden encender el viejo brasero eléctrico. Cuando sus nietos le dicen que tienen frío ella les contesta que luego viene el tío Paco con las rebajas. En los dos últimos meses han tenido ya dos cortes de luz por el impago de la factura. Y no solo hay que pagar la luz, es que sin butano no pueden guisar y los niños, mucho o poco, tienen que comer. Esas son las cábalas que doña María se hace cada día, cuando va hacia el colegio de los niños y cuando acude al almacén del cartonero que le compra lo que recoge al peso. Ayer se dio bien, así que hoy a los garbanzos les añadirá un pedazo de tocino. A ver si así ahorramos diez minutos de brasero, se dice camino del mercado con su viejo carro de la compra. La de hoy es liviana, claro. El trocito de tocino y una botella de leche para el desayuno de mañana. El grueso del carro lo llenan los cartones que doña María recoge en la trasera del mercado, donde se apilan las cajas de cartón que van dejando los camiones que surten de mercancía a los puestos de venta. Con un poco de suerte, entre caja y caja se habrán colado un par de boquerones o de sardinas, quizás alguna pieza de carne que no esté muy allá. A lo mejor, una botella de aceite de oliva que alegre sus viejas sartenes. Aunque con esto de la crisis, cada vez son más los que se citan a la espalda del mercado y los lujos que se extravían tienen demasiados dueños. Con los cartones recogidos, doblados y bien atados, doña María camina despacio hasta el almacén de Genaro, que la invita a un café caliente y la anima a arrimarse un poco a la estufa mientras pesa la mercancía. Genaro le reprocha, una vez más, que le lleve los cartones mojados y doña María ya no busca excusas. Su sonrisa pícara termina por contagiar al bueno del cartonero. Hoy han sido 7 euros, que no llegan ni para la bombona. Con un poco de suerte, habrá gas para el cocido, cavila de nuevo en la calle. Antes de llegar a casa, doña María entra al estanco del barrio. “Si solo paso a saludar”, le dice a su amiga Lucía, una mujer arrugada por los años y vestida de negro, que despacha con rapidez a los clientes que entran y salen del despacho. Pero doña María sabe que tras el saludo caerá alguna propina. “Toma mujer, María, si no nos ayudamos las vecinas…”, le dice la estanquera poniéndole en la mano un paquete de Fortuna del que dará cuenta su yerno, un hombre inválido al que cuida en casa mientras su hija se busca la vida. Ya en casa, en la vieja cocina de formica, doña María enciende la lumbre y pone sobre ella un puchero de agua y sal, al que añade un puñadito de garbanzos. Del carro saca el trocito de tocino, que desenvuelve con cuidado y que se acerca a la nariz para olerlo: “Hoy el cocido, gloria bendita”.


Jesús Valbuena Blanco
El último duelo