"El mundo no se hizo en el tiempo, sino con el tiempo"

San Agustín

viernes, 24 de julio de 2015

El conjuro de las brujas-de Anika Lillo

Anika Lillo creó allá por el 1996 la primera de todas las versiones de su portal de webs, todas relacionadas con el mundo de la escritura y el cine. Desde entonces no ha parado de dedicarse, muchísimas veces sin ánimo de lucro, a todo este interesante mundo cultural, sobre todo lo relacionado a la lectura. Ya en 2013 Anika reestrenó Anika Entre Libros con nuevo formato, y aquí sigue, dando caña.
Sin conocerla demasiado, yo diría que Anika es de las personas que realmente aman los libros, sin más, de las que se mueven sin cesar buscando entrevistas, eventos, nuevos relatos, cualquier idea que fluya en su brillante cabecita. Y la pone en práctica o, al menos, lo intenta con todas sus fuerzas.
En este relato, de lleno dentro del ámbito fantástico, la autora nos lleva a una época de brujas y hechizos. Un texto que perfectamente podría ser parte de una novela. ¿Quieres saber más?


EL CONJURO DE LAS BRUJAS
Acostumbrado como estaba a la sobriedad impecable de mi habitación en el monasterio me extrañó, y mucho, despertar en un recinto reducido, en penumbra, de bajo techo rocoso y poco mobiliario. Desde luego la primera pregunta que me hice fue ¿dónde estoy?... evidentemente la segunda era ¿cómo he llegado hasta aquí?
Cuando mis ojos se acostumbraron a la penumbra descubrí que estaba en una cueva, tumbado en un catre de madera y paja, cuya manta roída por el tiempo –y quizás las ratas- semejaba ya una tela de araña. Sólo le acompañaba una arcaica mesita de madera hecha con palos, sin gusto ni dedicación. El suelo era de tierra y el olor que desprendía, algo húmedo, tal vez porque aquélla parecía una casa habilitada como escondite, no como hogar.
La redondez del recinto se asemejaba a una castaña, y por suerte había una obertura por la que entraba algo de luz. Aquello debía ser la puerta por la que de alguna forma había llegado yo hasta allí. Sopesé la posibilidad de que me hubieran secuestrado pero ni recordaba olor a éter, ni por supuesto golpe alguno en la cabeza. Aún así me la toqué. Cuando comprendí que aquello no parecía real, me pellizqué… Pero no. No era un sueño.
A punto estaba de levantarme cuando, sacudiéndome la sotana para quitarme la paja que se había adherido a la tela, escuché unos ruidos. Eran pasos. De la puerta sin hojas surgió una belleza escuálida. Sé que parece absurdo que un cuerpo como aquel pareciera bello… pero lo era. Más tarde supe su nombre. Carla. Carla Landeoille. Su cabellera albina, larga, descuidada y bastante sucia no ocultaba el brillo de su mirada entre tan poca luz. Era ella la que la desprendía.
Detrás de Carla apareció la pequeña Mara, su hija. Tan albina como la madre, igualmente vestida con lo que parecía un saco de patatas, arrastrando tras de sí una cabellera sucia y con el mismo brillo en la mirada. Paró junto a Carla y ambas sonrieron.
—Lo hemos conseguido. Está aquí. —Anunció la mujer.
Mara Landeoille tenía diez años pero la desnutrición le hacía aparentar apenas cinco. Era pequeñita y sus rasgos parecían de primera infancia, tal vez de bebé. Lo que le diferenciaba de los demás bebés que yo conocía era la ausencia de carrillos sonrosados, síntoma de buena salud.
—Señora —dije, muerto de curiosidad— ¿qué hago aquí?
—Mara —ordenó la joven— ve a por una escudilla y trae algo de caldo para Arturo.
Al escuchar mi nombre sentí una impresión muy fuerte.
— ¿Nos conocemos?
—Arturo, llevamos tres años buscándole… tres largos e infructuosos años durante los cuales hemos sufrido miseria y hambruna, pero en todo este tiempo ni mi pequeña ni yo hemos cejado en el empeño. Ha llegado hasta aquí a través de un conjuro. —Confesó.
Arqueé las cejas de tal forma que debí parecer estúpido, pero si bien hacía años que la brujería no existía ni era tomada en cuenta, no hay que olvidar que yo era un sacerdote, y que en mi Iglesia existía gran cantidad de libros que hablaban de aquellas viejas prácticas como si de cuentos infantiles se trataran. A pesar de todo jamás había creído en ello porque tanto el Gobernador Julián el Mesopotámico como el Papa Casto IV habían asegurado que la brujería no era otra cosa que literatura barata. En aquel momento empecé a preguntarme por qué los libros de brujería sólo existían en nuestra Iglesia y, además, encerrados a buen recaudo, lejos de miradas curiosas.
Aquella noche, a la luz de una lumbre realizada con el más arcaico método, el de frotar un palito sobre una tabla y hacer chispas para que la paja encendiera, Carla Landeoille me contó quiénes eran ellas y por qué me habían traído al pasado.
Carla había nacido con el signo de las brujas, -el pelo albino-, y además profesó poderes desde su más tierna infancia, dones que la pequeña Mara heredó. En su época ser bruja no era del todo malo, había muchas y también muy buenas –al menos eso es lo que la joven me relataba-, sin embargo hacía ya tres años un poderoso guerrero al que llamaba el Dictador Omnipresente, llegó al poder con un golpe de estado y asesinó a cuanto hombre encontró en el camino. Sediento de sangre y poder, como si de una enfermedad rabiosa se tratara, ordenó cortar el cuello también a las mujeres adultas y a una gran parte de la juventud, dejando tan sólo a tres docenas de personas en el pueblo. Muchas de estas personas, la mayoría niños y jovencitas, huyeron hacia otras ciudades en busca de ayuda, pero el Dictador también era brujo, y su poder lo llevó a empuñar la espada y recitar conjuros ante su caldera para desdoblarse en cuanta ciudad existía.

Anika Lillo (fragmento de "El conjuro de las brujas", relato fantástico perteneciente a la antología solidaria "Leyendas de la caverna profunda" que puedes conseguir aquí )


Anika Lillo ((8 de abril de 1968)(breve biografía)

Anika nació en Valencia. Fundadora, Directora, editora, Jefa de Contenidos, entrevistadora, reseñadora y articulista de las revistas "Anika Entre Libros" y "La Casa de Kruela" (anteriormente también de "Anika Cine Magazine" y "Vinilo") desde 1996, comenzó como articulista en revistas comarcales y como creativa publicitaria por libre además de ser webmaster de dramaturgos, cantantes y actores, entre otros.
Ha participado con relatos en varias antologías, frases de contraportada, o con entrevistas en la revista Más Allá de la Ciencia.
Tiene una mención de honor por una novela inédita y algunos de sus relatos han sido escogidos para realizar cortometrajes. Además de dedicarse a la revista literaria "Anika Entre Libros" con la idea de fomentar la lectura, ha dirigido mesas redondas y participado como ponente, ha dado charlas en colegios, ha presentado libros y ha sido jurado profesional de premios literarios.

Desde febrero de 2015 es colaboradora en la mítica revista en papel "Qué leer".
Anika dirige, reseña, entrevista, escribe artículos y crea espacios especiales en Anika Entre Libros además de ser la webmaster.

Si quieres conocer algo de esta mujer que es referente en este interesante mundo de la escritura, visita www.anikaentrelibros.com

domingo, 14 de junio de 2015

El verano se acerca: ¿Y qué hago yo ahora? Por ejemplo, leer.

Como el verano se acerca y la Feria del Libro de Madrid está próxima a su fin, me voy a permitir una entrada algo fuera de lo común. Se que no soy quién para recomendar libros, pero en este caso lo haré con algunos que creo se merecen dedicar algo de nuestro tiempo. Debo admitir que hay parte subjetiva, así que no le hagáis mucho caso.
Mercedes Gallego y varios de sus libros acaban de pasar por la misma (Feria del Libro de Madrid): Operación Maletín, El asesino del Ajedrez, o Matar al Mensajero son varias de las opciones que disponéis para refrescaros este verano. Novela Negra que parte de una mujer que ha vivido lo suyo (yo la denomino cariñosamente la "Señorita Marple"), y que plasma en estos escritos parte de su extensa experiencia y sus particulares intereses. Aconsejo probar este cóctel molotov, al menos en alguna dosis.
Javier Pellicer y su Legados, cambiando de registro, es otra de las opciones que siguen estando bien vivitas. A pesar de no ser un libro que acaba de salir, la calidad intrínseca de los escritos de este joven escritor es marca obligada para probar esta fantasía épica. Te animo a ello si tus gustos se acercan a la obra Tolkiana.
Concepción Perea y su Nicasia Recorretúneles podrían ser otra buena opción dentro de la fantasía. Una escritora con amplio bagaje cultural, dedicado en cuerpo y alma a los talleres literarios y sus escritos no pueden quedarse atrás. "La corte de los espejos" es un buen ejemplo de su obra.
Teo Palacios, Blas Malo o Ramón Muñoz son tres escritores que aconsejo a todo el que le guste el ámbito de la novela histórica. Los tres autores, creo que excelentes narradores, se encuentran a gusto en estos temas y consiguen que los lectores lo estén y disfruten. "La predicción del Astrólogo", "El señor de Castilla" o el "Señor de Madrid" son ejemplos de cada uno de ellos (respectivamente). La Historia no es aburrida, digan lo que digan. Estos son tres ejemplos de ello.
A Francisco Gijón, persona a la que admiro, no le catalogo como "historiador", porque entonces sé que me mataría. Divulgador de historia, crítico con lo que le rodea hasta extremos, y fiel conocedor de su entorno, es una persona cuya obra debería conocerse más de lo que está. Al encontrarse la mayor parte de sus novelas descatalogadas, aunque sé de buena tinta que alguna nueva en poco tiempo verá la luz, remito directamente a su interesante web. No os la perdáis, en serio. No tiene desperdicio.
Cambiando de registro, Marta Querol es otra deslumbrante mujer que me fascina (no soy el único) y que se está labrando un camino firme en este enrevesado mundo de las letras. Sus dos novelas pertenecientes a una trilogía cuyo final está por desvelar (pronto tendremos el placer): "El final del ave fénix" y "Las guerras de Elena". Obras que miles de lectores ya han disfrutado y se hayan esperando el desenlace. Para el verano, ideal.

Blanca Miosi y "La búsqueda", autora independiente, Peruana, exponente y referente de numerosos autopublicados. Sencillamente no puede dejarse escapar por nadie. Nombro "La búsqueda" porque es su texto más querido, conocido y vendido, aunque no el único. Aconsejo, desde aquí, "El manuscrito I" y "El manuscrito II" de reciente salida. Si te gustan los bestseller plagados de misterio, los disfrutarás, sin ninguna duda.
Jesús García Lorenzo, autor con numerosísimos relatos cortos, se ha atrevido a reunir los mejores de ellos (no todos, que lo sé), en un compendio titulado "Brelatos". Textos variados donde el miedo, el humor, la muerte o la fantasía sorprenderán en su lectura. Para trayectos cortos, genial.
Daniel Franco y su "Mister N", autor esporádico con un léxico y cultura que siempre he admirado (debilidad mía) debería ser otra visita obligada en el mundo de las letras. Siempre sorprendente y, a veces, más ácido que el Sulfúrico, cualquiera de sus textos guardan algo en común: calidad literaria. Y no digo más.
A "Pepe pepino" ningún crío debería dejarlo escapar. Un cuento delicioso para niños escrito por una autora, María José Moreno, que se siente a gusto en casi cualquier registro. Quizás este ha sido un soplo de aire fresco en sus escritos, no lo tengo claro. Desde aquí la animo a que continúe sorprendiéndonos tan gratamente.
Y a Alberto Lominchar, autor no muy conocido pero con una calidad cultural que, personalmente, admiro, le quiero nombrar, sobre todo su novela "El hombre bueno que supo hablar". Una historia de crítica social muy bien escrita desde el punto de vista del humor. Disfrutaréis de lo lindo como yo lo hice en su día.
Para ir casi concluyendo, aunque me dejo muchos, lo sé, y lo siento (me arrepentiré nada más publicar esta entrada), hablaré de dos autores que acaban de sacar varias novelas a la luz. Los dos tienen en común que sus obras se han hecho desde el reposo y la tranquilidad que el tiempo les ha ofrecido. Lo hicieron por placer y abordando temas que les ilusionaban, sin ninguna presión. Por experiencia (corta), me da a mí que estas obras no suelen ser malas, aunque sean primerizas.
El primero, David Cañaveral, con no una historia, sino dos obras publicadas este año, ha decidido darlas a conocer con pocos meses de separación, aunque, como el mismo autor confiesa, no son de "ayer mismo";su gestación se realizó durante años, cada una en una época y con mucha dedicación particular. "El triángulo escaleno" y "Dados de cristal" son sus títulos. Obras de difícil clasificación, mas, por escoger uno, el autor se decanta por una fantasía fuera de lo común. Que las Fortunas le acompañen,lo deseo.
Y el otro autor, Noa Velasco, escritor y diseñador gráfico, nos deja un libro esta vez sin ninguna duda dentro de esta fantasía: "Kelvalad: La Espada Oscura". Con una estupenda ilustración propia y una historia épica de "espada y brujería", pienso que este libro se merece un hueco en las lecturas de este verano.

Todos ellos son consejos desde el perspectiva "personal", naturalmente. Algunos son amigos, otros conocidos, y a otros no los conozco en absoluto. Simplemente porque creo que merece la pena conocerlos, al menos eso. El caso es que se disfrute de la lectura, sea cual sea y donde sea, que leer no está de más nunca (a mí me queda mucho, muchísimo).

Feliz verano

miércoles, 20 de mayo de 2015

El loco Casimiro- de Blanca Miosi

Si existe una persona que es referencia para muchos escritores independientes, esa es, sin ninguna duda, Blanca Miosi.
Con un amplio bagaje en el mundo de las redes y en perseverancia y esfuerzo por hacer llegar a todo el mundo sus "productos", Blanca ha sabido moverse como nadie. "La Búsqueda", "El Legado", "El Manuscrito", etc, son varios de sus libros que se encuentran entre los más vendidos de Amazon, con miles de lectores fieles que siguen con avidez sus pasos y movimientos. Blanca, además, es una autora generosa y amiga de sus amigos, apoyando a otros escritores noveles siempre que puede y aportando útiles consejos para aquellos que se deciden a publicar por libre. Todo un ejemplo a seguir.
En este relato, perteneciente nuevamente a la antología solidaria "Leyendas de la caverna profunda", nos encontramos con un tal Casimiro al que parece ser que, al final, la vida le sonríe...o no. Se trata del texto, quizás, menos fantástico de todos los de la citada antología.
Se salva, en el sentido más "fantástico" de la palabra, como comenté en una ocasión, por un café.


El loco Casimiro

Casimiro Espinoza llevaba casi media hora metido hasta el cuello en la tina de agua caliente.
La gente que lo había recogido de la calle esperaba que aflojara lo sucio antes de proseguir con su aseo. Mientras aguardaba a que continuasen con el plan de convertirlo en caballero, según habían dicho con sus propias palabras, él hacía un recuento de su vida observándose las uñas.
Diez años. Diez años habían transcurrido desde que empezara su camino cuesta abajo en la rodada, como diría el tango de Gardel, pensaba Casimiro. Un buen día se vio en la calle: su mujer y su hija lo echaron de casa y, claro, después de un tiempo él mismo les dio la razón.
¿Cómo soportar a un hombre sin trabajo, borracho y encima, celoso? La verdad de todo era que a los cuarenta y ocho años difícilmente podría encontrar empleo, por lo menos uno acorde con el nivel de vida que habían llevado hasta entonces. Después de la reducción de personal no hubo manera de volver a trabajar en algo que valiera la pena. Y lo cierto de todo era que él no era hombre para empezar un negocio, ni siquiera de buhonero. Así que pronto se bebió los últimos ahorros que le quedaron y un buen día apareció literalmente en la calle, pero estaba tan ebrio que lo único que le importaba era encontrar algún buen lugar donde echar una siesta. Después la siesta se convirtió en sueño nocturno y al cabo de algunas semanas se encontró peleando con otros indigentes por un buen lugar en el alféizar de la ventana del Banco Exterior, el que daba a los jardines. El mejor lugar de Los Ruices. Afortunadamente pudo quedarse con el sitio, y la figura de Casimiro pasó a formar parte del entorno del lugar. Después de un tiempo se había habituado a un programa de actividades. Él siempre había sido un hombre de hábitos.
Su recorrido empezaba temprano por la Panadería Los Cortijos, donde el portugués parecía tenerle cierta simpatía, algo difícil entre aquella masa de inmigrantes, pero cada mañana, Casimiro sabía que en cuanto llegase a la panadería el portugués le convidaba a un café con leche grande y una canilla de pan.
—Tu no te pelas una... —le dijo cierto día el portugués en tono de cachaza.
—Ni muerto, portu... ni muerto —prometió Casimiro solemnemente, poniendo la mano en el pecho.
Blanca Miosi (fragmento de "El loco Casimiro", perteneciente a Leyendas de la caverna profunda, antología solidaria hacia Save The Children. Sólo por donar 1€ obtendrás un conjunto de relatos donde disfrutarás de este y 17 historias más)


Blanca Miosi (breve biografía)

Blanca Miosi nació en Perú y vive desde hace décadas en Venezuela. Publicó su primera novela El pacto en 2004 y en 2005, otra obra suya, El cóndor de la pluma dorada, quedó finalista en el concurso Yo escribo. La búsqueda, publicada en 2008, Barcelona España, una novela basada en la vida de su esposo, prisionero superviviente del campo de concentración de Auschwitz, tuvo una gran acogida. Fue ganadora del Thriller Award 2007.
En 2009 publicó de la mano de Editorial Viceversa,Barcelona, España: El legado, una novela sobre una saga familiar basada en el personaje Erik Hanussen, considerado durante muchos años el mejor vidente de Berlín y consejero personal del Adolf Hitler. A la venta en España, Sudamérica y ahora en Amazon en formato Kindle. 
EL MANUSCRITO 1 El secreto, se publica en la actualidad por el sello B de Books de Ediciones B, se encuentra a la venta también en edición de bolsillo y también en idioma turco.
LA BÚSQUEDA estuvo un año y cuatro meses consecutivos en el primer lugar del ranking de todas las categorías en Amazon. Actualmente lleva tres años como una de las novelas más vendidas. También figura en la lista de libros en papel más vendidos. Está traducida a los idiomas francés e inglés.

Obras publicadas en Amazon (Todas en el top 100 de bestsellers)

La búsqueda
El legado
El manuscrito 1 - El secreto
Dimitri Galunov 
El piso de la calle Ryden y otros cuentos de misterio
La última portada
El cóndor de la pluma dorada
Amanda
El gigoló
El manuscrito II El coleccionista
Waldek, The Boy Who Defied The Nazis
¿Quién era Brian White?
The Manuscript I The Secret

Puedes conocerla más a fondo en: blancamio

sábado, 2 de mayo de 2015

El triángulo escaleno (un fragmento) - por David F. Cañaveral


Una nueva de fantasía que no parece tal entró con fuerza en el mundo de las publicaciones hace sólo unos meses. Su autor, un joven llamado David F. Cañaveral, ha dedicado varios años de elaboración para este bello escrito, muy bien perfilado y cuidado al máximo. Un autor que en breve, según ha anunciado, hará público otro de sus trabajos. Un autor independiente que, lejos de la etiqueta que muchos dan a los "independientes", autores de baja calidad literaria, ávidos de reconocimiento y de que su obra salga a la luz lo antes posible sin dedicarse a las revisiones oportunas ni a los filtros que (supuestamente) otorgan las editoriales, ha optado por hacer su sueño realidad por sí mismo. Quizás haya que dar más oportunidades a gente de este tipo.
Sin más preámbulos, disfrutad de este fragmento de una historia que son en realidad tres, o de tres historias que confluyen en una única. Tres épocas diferentes y distantes entre sí guardan un nexo común. ¿Cuál es?


El triángulo escaleno

Melchor se inclinó sobre la cama, besó la frente de su benjamín y arropó a sus dos chicos. Apagó la luz de la mesita de noche y corrió tras de sí la cortina que separaba las dos estancias. Se sentó en el suelo, delante del televisor. Lo conectó y puso el volumen al mínimo, lo justo para poder escuchar sus voces extranjeras sin perturbar a sus hijos.
Tardó en asimilar lo que veía. Estaba saliendo en todas las cadenas. Se acercó a la pantalla hasta casi dar con la nariz en ella. Estaban hablando de Alemania. Las fronteras se habían abierto. El muro estaba cayendo. La gente, eufórica, pasaba al otro lado. Era una marea de personas, una riada humana, una cascada de vida.
–Acuario… –murmuró, impresionado.
¿Estaría ocurriendo realmente? ¿Era aquella la señal del comienzo? El cambio se avecinaba. El ciclo se cerraría. Y una nueva era daría comienzo.
Como siempre.
Aquel torrente humano… Los individuos se convertían en colectividad. La fuerza de uno se transformaba en la de todos. Piscis daba paso a Acuario.
Melchor desconectó la televisión y se puso en pie. Se quedó allí parado, flotando en sus pensamientos. Se dio cuenta de que respiraba agitado. Se había puesto nervioso.
Cayó en la cuenta de dónde y cuándo estaban, de adónde había conducido a su familia. A Praga, a Checoslovaquia. La noche de la caída del muro de Berlín.
Tuvo miedo: miedo por Dora; miedo por los niños; miedo por sí mismo.
Melchor tenía cincuenta y tres años. Le llevaba casi quince a su esposa. Era alto y corpulento, de hombros anchos y tórax prominente. Su abundante cabello moreno peinaba ya bastantes canas. Tenía una frondosa barba negra con vetas blancas. Había arrugas de sabiduría en torno a sus ojos oscuros. Era un hombre culto y respetable, como inspiraba su mirada.
Melchor era el padre. Su nombre significaba “rey de la luz”.
Sintió una súbita punzada de dolor en el pecho. Instintivamente, presionó con la mano la zona agarrotada, tratando de calmar tan inesperado malestar. Respiró con calma unos instantes, y logró reponerse. Pues no, todavía no había llegado su hora. Pero Melchor era consciente de la herida centenaria que había arraigado en su corazón; un designio que tarde o temprano le alcanzaría.
Y sintió pena por sus hijos, sabiéndose impotente ante la idea de que, algún día, él ya no estaría a su lado. El día que faltase, ya no sería nada. Nada.
Un ruido le sacó abruptamente de sus cavilaciones: una pisada, fuera en el pasillo. Melchor se puso alerta. Cerró los puños inconscientemente, haciendo acopio de fuerzas, deseando tener algo que utilizar como arma.
Más ruidos, más pisadas. Lentas y cautelosas, procurando pasar inadvertidas, pero indudablemente dirigidas hacia la puerta de aquella habitación. El picaporte se giró con insoportable lentitud, y la puerta se abrió despacio.
Melchor respiró aliviado cuando reconoció a Dora en el umbral. Su mujer le miró en silencio. No sonrió, y Melchor se percató de ello. Parecía consternada, superada por algo que hubiera ocurrido durante su escapada nocturna.
Dora cerró la puerta cuidadosamente y caminó hacia su marido. Se encontraron en mitad de la estancia, contemplándose el uno al otro, con gesto profundo y circunspecto. Melchor no pudo soportar más la incertidumbre, y preguntó:
–¿La has encontrado?
Dora mostró una mirada temblorosa a su marido. Parecía estar a punto de prorrumpir en un desconsolado llanto. Se metió la mano en el bolsillo de la chaqueta y la extendió ante él, desvelándole lo que guardaba entre sus dedos. Melchor admiró ensimismado el objeto, casi boquiabierto. Era una joya, una joya magnífica. Era un triángulo equilátero, de unos dos centímetros de
lado; grueso y robusto. Estaba hecha de algún material precioso, negro con ribetes marfil. Era una oscuridad que a la vez brillaba. Era fabulosa. Estaba engastada en un triángulo de oro que protegía su reverso y le otorgaba un matiz de majestuosidad.
Melchor puso una mano bajo la de su esposa, como si así la ayudara a sostener el peso de aquella maravilla. Colocó la otra mano por encima, ocultando el curioso brillo que el objeto despedía.
Melchor y Dora se miraron a los ojos. Los dos comprendían el significado de la existencia de aquella gema. Se fundieron en un arrebatado abrazo, conteniendo toda su emoción, perdiéndose cada uno en el pecho del otro, buscando su protección.
Sentían el peso de muchas vidas sobre sus hombros.

David F. Cañaveral (Fragmento de "El triángulo escaleno")


Su novela, en formato digital y en papel, la puedes conseguir aquí

Si quieres saber más sobre el autor puedes hacerlo en su página: davidfcanaveral.es

jueves, 23 de abril de 2015

Encuentro de Literatura fantástica

Mañana viernes 24 de abril, como actividad del Día del libro, se ha programado un encuentro de dos autores de literatura fantástica.

David Cañaveral y Javier G. Valverde se "enfrentan" mediante Daniel Moreno (moderador y lector compulsivo, así como corrector editorial) conocedor en profundidad de las obras de estos autores noveles.

¿Te lo vas a perder si estás cerca?
¿Teniendo la oportunidad de charlar con los escritores?
¿Escuchar su motivaciones?
¿Su proyectos futuros?
¿Asistiendo a unas lecturas dramatizadas por actores, proyección de vídeos, etc?
¿Escuchando nuevas sorpresas?

¿Consiguiendo ejemplares de las novelas a precios especiales? ¿Y encima dedicados por los autores?

Y lo mejor: concluir con un refrigerio organizado por la Biblioteca Municipal de Ontígola para todos los asistentes.


Si te lo vas a perder después de lo leído, es que no tienes sangre en las venas...

jueves, 19 de marzo de 2015

Última reflexión- de Ramón Alcaraz

Pocos son los que viven por y para sus escritos. En cuanto a vivir de todo lo que tenga que ver con ello, me refiero.
Pero Ramón Alcaraz lo consigue. Es escritor, director del taller literario "El desván de la memoria", fundador y dirigente de la editorial del mismo nombre, guionista...Muchas son las actividades que le ayudan, aunque trabajo le cuesta, y más en esta hora que vivimos. Puedo añadir sin dudar, en este caso, que se trata, además, de una persona querida en el ámbito literario.

En este relato, perteneciente a "Leyendas de la caverna profunda", la antología, el protagonista se despierta con la angustiosa una carencia...pero que muy importante...


Última reflexión

Despertó sin la prisa de los amaneceres impacientes; acompañado al finalizar su sueño por la sensación feliz de un vuelo placentero. Se elevaba maravillado por encima de praderas despejadas, planeando sobre mares tranquilos y acantilados inaccesibles. Aquella tranquila evocación le permitió despreocuparse de qué día sería, de si era tarde o temprano. Le extrañó haber soñado también con ángeles; porque soñar con ángeles, creía, era solo el privilegio de un último sueño.

Atrajo su atención la luz inexistente. La oscuridad resultaba tan absoluta que intuyo una noche cerrada, profunda y fría, que le invitaba a seguir volando. Alargó su mano hacia el interruptor de la lámpara y varias veces lo pulsó. La bombilla no se encendió. Tampoco podía ver la pantalla luminosa y rojiza del reloj digital. Visto lo no visto, se lamentó de la inoportu¬na avería en el sistema eléctrico; quizá ocasionada por una densa tormenta, de negros nubarrones.
Sí, eso debía de ser. Se incorporó y a tientas se acercó a la ventana y descorrió las cortinas. Ni siquiera un resquicio de luz; ni siquiera la más insignificante manifestación de la presencia del mundo. “Pero estoy vivo”, bromeó consigo mismo. Tarareó una melodía, se pellizcó la cara, golpeó con los nudillos levemente sobre el cristal y escuchó con atención el sonido provocado. La noche era absoluta, hosca y completa.
“La oscura oscuridad. Lluvia sobre mojado”, pensó con indolencia…
Imaginó las calles de la ciudad sin alumbrado, un cielo olvidado por la luna, el sol moribundo tras una esquina de la noche, a las nubes brunas abrazando tinie¬blas. La perfecta rebelión de la madrugada.
Como los relojes atados no funcionaban, rastreó en los estantes. Se acercó el despertador de pilas al oído y escuchó un tictac infatiga¬ble. Tentando con las yemas de los dedos sobre las manecillas, calculó que eran las cinco y diez. Faltaban cincuenta minutos para la hora habitual de levantarse, pero era necesario anticiparse; las circunstancias adversas exigían un gasto extra de tiempo que debería ser robado al descanso.

Ramón Alcaraz (fragmento de "Última reflexión", relato perteneciente a la antología solidaria "Leyendas de la caverna profunda", que se vende por 1 sólo euro, destinado además a Save The Children, en la página www.1libro1euro.com )



Ramón Alcaraz (breve biografía)
Ramón Alcaraz García nació en Cartagena en 1962. Actualmente reside en Madrid y desde hace más de diez años dirige el taller literario “El desván de la memoria”, donde imparte clases de escritura creativa, técnicas narrativas y guión; labor que compagina con la redacción y corrección de textos para diversos medios, empresas y autores.
Fue ganador y finalista de diversos premios de poesía, relato y guion, entre los que se encuentran el de Poesía Ciudad de Purchena, el Internacional de Poesía Ramón Llul, Islas Baleares de cortometraje, El Mundo de microrrelatos..., a los que se suman los varios centenares obtenidos por sus alumnos.
En 2011 puso en marcha el proyecto editorial también llamado “El desván de la memoria”, para publicar sobre todo a escritores noveles y rescatar del olvido a otros autores de épocas pasadas.
Ha trabajado y colaborado en algunos proyectos de series para televisión y en diversas antologías de relato y poesía.
Visita la página de su editorial www.eldesvandelamemoria.com

miércoles, 4 de marzo de 2015

La otra senda-de Blas Malo

Blas Malo es un escritor de corte histórico con pocos libros en su haber( por ahora) y mucho en la chistera. Desde que empezó con "El esclavo de la Al-Hamra" en Ediciones B no ha parado. Además, lleva desde hace pocos años en sus espaldas el peso de las Jornadas de literatura histórica de Granada", encuentros que van creciendo en calidad e importancia. El trabajo, si se hace, hay que hacerlo bien, y Blas es una muestra de ello.
Retrocedamos en este relato, de corte histórico aunque con una inquietante presencia que se sale de lo normal, hasta la época del Imperio Romano de Oriente, hasta el momento del emperador Justiniano...

La otra senda
En Constantinopla miles de espectadores gritaban en el hipódromo, llenándolo de insultos con sus voces y de huesos de aceitunas, escudillas, pequeños guijarros, higos secos a medio comer y de todo aquello arrojadizo que estuviera a su alcance. En la arena, dos hombres encadenados con grilletes en pies y manos avanzaban fatigosamente tras sufrir el tormento de la tortura, y desde lo alto del palco imperial el emperador rio a carcajadas contemplando la humillación de los usurpadores. Pero su risa no era humana. Los patricios y los grandes terratenientes que estaban a su lado obligados por el temor a una muerte espantosa sonreían con una risa falsa y sardónica mientras gruesas gotas de sudor recorrían sus frentes y descendían por sus rostros hasta caer sobre los suntuosos ropajes senatoriales.
—El ejército de los búlgaros está a las puertas, merodeando como perro esperando un hueso de su amo, y él todavía cree que podrá eludir la muerte. Que Leoncio y Apsimar hayan fracasado no significa que haya vencido —murmuró uno de los senadores a otro.
— ¡Cállate! ¿Quieres conocer la arena tú también? ¡Dios bendito, aléjate, que creo que nos ha oído!
El emperador comía uvas negras con furia y las esferas maduras estallaban en su boca liberando sus jugos como si fueran sangre. Después, limpió sus manos con un lienzo púrpura que le ofreció un sirviente. Los dos cautivos terminaron la larga vuelta alrededor de la espina central del hipódromo y los guardias a caballo que tiraban de ellos y sus cadenas se detuvieron bajo la vista del palco imperial, desmontaron y les obligaron a arrodillarse.

Exultante, el emperador Justiniano se levantó de su asiento y alzó la mano derecha, exigiendo silencio al populacho. El heraldo, la boca del emperador, levantó la voz para que todos le oyeran. Treinta mil almas callaron, atentas a aquél que hablaba en nombre de quien tenía en sus manos respetar Constantinopla, o destruirla por medio de sus aliados búlgaros.
— ¡El emperador Justiniano, el segundo de su nombre, ha alcanzado la gracia en Dios, y con él, el legítimo trono ha sido restaurado! ¡La sangre de Heraclio y su linaje están destinados a no perecer nunca, y sus enemigos conocerán el castigo destinado a los que se oponen al igual entre los apóstoles! ¡En verdad, el emperador es un elegido por Dios vivo, y en su santa palabra está su justicia y su poder! ¡Subid a los dos reos de traición a la presencia del emperador!

— ¡Mira su rostro, míralo! ¿Acaso crees que no sé lo que está pensando? ¡Sangre y sólo sangre! —continuó entre dientes el primer senador.
— ¡Calla! Va a hablar.

El emperador Justiniano miró hacia su derecha, hacia los dos senadores, que palidecieron, porque, ¿quién podría sostener su mirada al contemplar sus facciones desfiguradas? ¿Quién no le tomaría como reflejo de la Muerte al sentirse petrificado por su rostro anguloso, su sonrisa cruel y la terrible mutilación que había arrancado su nariz de cuajo?

Él recordaba vívidamente el día de su deposición, dos años atrás. El logothete Teodoto y Esteban el persa, su secretario, habían oprimido tanto a los ciudadanos de la capital en su sedienta búsqueda de oro destinado a los delirios de grandeza del emperador, que Leoncio, comandante y miembro de la aristocracia extorsionada hasta la asfixia por los dos codiciosos ministros, se sublevó junto a los pretorianos, y con el apoyo del patriarca y de una facción del hipódromo logró arrebatarle el trono. Justiniano aún sentía el peso terrible de las cadenas, y el peso aún mayor de los salivazos que los aristócratas le arrojaron desde las gradas, las mismas gradas en las que en ese momento se sentaban quienes decían alegrarse de su retorno. Le perdonaron la vida. A cambio, antes de ser decretado su exilio, le mutilaron para siempre y con ello ardió su alma.

Blas Malo (fragmento de "La otra senda", perteneciente a la antología solidaria -donación a Save The Children- y de relatos fantásticos "Leyendas de la caverna profunda"). Por sólo 1 euro. Puedes adquirir esta antología en www.1libro1euro.es




Blas Malo (breve biografía)
Blas Malo (Alcázar de San Juan, Ciudad Real, 1977) vive y escribe en Granada, ciudad de adopción. Ingeniero y lector voraz, y un apasionado de la historia, ha dado conferencias sobre literatura histórica y ha organizado rutas literarias en Granada por los escenarios de sus escritos.
Ha visto publicadas tres de sus novelas con Ediciones B: 'El esclavo de la Al-Hamrá', 'El Mármara en llamas', y "El señor de Castilla".

Su página web donde hallar más información es www.blasmalopoyatos.com