El Enigma de los vencidos me sorprendió.
El título me pareció bien escogido e intrigante, y la puesta en escena no me defraudó. Un secreto guardado en un misterioso y muy elaborado juego que solo las mentes más despiertas e inteligentes podrán descifrar en sus sucesivas pruebas por el Madrid más castizo. Una excelente excusa para conocer lugares de los que siempre has oído hablar, o a los que más de una vez has visitado, pero que pocas veces has "observado" con detenimiento. Y además, de nuevo se muestra nuestro pasado más revisado, el de la guerra civil española, aunque esta vez de un modo muy diferente. Eso ha sido y es, sin duda, lo que más he valorado en el texto.
Armando Rodera es un joven escritor al que preveo éxitos en lo que se proponga. Su prosa correcta y llamativa se une a su saber indagar y ahondar en el mundo digital, lo que destaca entre la marea que se balancea (nos balanceamos) por este inmenso mar internauta.
Aconsejo su lectura para el que se desee perder por las calles de la capital española, para el que desee descubrir un enigma que pertenece a...el que lo descubra primero. A el más audaz y veloz con las letras.
Podeis encontrarlo en formato digital y en papel. Os dejo varios enlaces de interés.
http://www.elenigmadelosvencidos.es/
http://www.armandorodera.com/
Dedicado a todos aquellos que han intentado publicar y han sido rechazados una y otra vez. Pues eso, a gente con más moral que el Alcoyano. Si eres uno de nosotros, acomódate. Y si no...también. Bienvenidos todos a la Generación del Alcoyano
"El mundo no se hizo en el tiempo, sino con el tiempo"
San Agustín
San Agustín
miércoles, 23 de enero de 2013
miércoles, 16 de enero de 2013
El manuscrito-una reseña
No suelo escribir reseñas en el blog sencillamente porque no me atrevo a opinar sobre gente que escribe mejor que yo. Pero en este caso haré una excepción, aunque creo que no será la única.
El sentido de la entrada es dar mi opinión (totalmente personal, por otra parte).
Acabo de terminar la novela "El manuscrito" de Blanca Miosi. Lo recomiendo. Sencillo, ¿no?
Novela que guarda completamente el carácter de bestseller desde el primer instante. Atrapa con un lazo desde el inicio: un misterioso libro con extrañas páginas, monjes que mueren, un secreto extraordinario ya la vez peligroso, un elenco de personajes cada vez mas enrevesado y de culebrón...
Ingredientes todos que confirman un auténtico éxito de ventas como el que está consiguiendo, no me extraña en absoluto.
Poco añado más para no desvelar el misterio. Pero Blanca consigue en este lo deseado en toda novela/relato que se precie: no se puede parar de leer una vez has caido en sus garras, y eso sucede desde el minuto "cero"
¡Felicidades Blanca!
Dejo varios enlaces, tanto el de su blog como los correspondientes a sus libros en amazon.com y amazon.es :
http://blancamiosiysumundo.blogspot.com.es/
http://www.amazon.com/s/ref=nb_sb_noss?url=search-alias%3Dstripbooks&field-keywords=the+lost+caravel+rediscovered#/ref=nb_sb_noss?url=search-alias%3Dstripbooks&field-keywords=el+manuscrito+miosi&rh=n%3A283155%2Ck%3Ael+manuscrito+miosi
http://www.amazon.es/s/ref=nb_sb_noss?__mk_es_ES=%C5M%C5Z%D5%D1&url=search-alias%3Daps&field-keywords=el+manuscrito+blanca
El sentido de la entrada es dar mi opinión (totalmente personal, por otra parte).
Acabo de terminar la novela "El manuscrito" de Blanca Miosi. Lo recomiendo. Sencillo, ¿no?
Novela que guarda completamente el carácter de bestseller desde el primer instante. Atrapa con un lazo desde el inicio: un misterioso libro con extrañas páginas, monjes que mueren, un secreto extraordinario ya la vez peligroso, un elenco de personajes cada vez mas enrevesado y de culebrón...
Ingredientes todos que confirman un auténtico éxito de ventas como el que está consiguiendo, no me extraña en absoluto.
Poco añado más para no desvelar el misterio. Pero Blanca consigue en este lo deseado en toda novela/relato que se precie: no se puede parar de leer una vez has caido en sus garras, y eso sucede desde el minuto "cero"
¡Felicidades Blanca!
Dejo varios enlaces, tanto el de su blog como los correspondientes a sus libros en amazon.com y amazon.es :
http://blancamiosiysumundo.blogspot.com.es/
http://www.amazon.com/s/ref=nb_sb_noss?url=search-alias%3Dstripbooks&field-keywords=the+lost+caravel+rediscovered#/ref=nb_sb_noss?url=search-alias%3Dstripbooks&field-keywords=el+manuscrito+miosi&rh=n%3A283155%2Ck%3Ael+manuscrito+miosi
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miércoles, 19 de diciembre de 2012
Crónica de una Antología anunciada: Leyendas de la Caverna Profunda
Todo comenzó sin mucho pensar, hablando con un amigo. Y su respuesta me animó a seguir planteándolo a otras personas. En una semana ya había casi una docena de participantes ( ¡y de qué clase!) que se habían comprometido.
¡Qué subidón!
Pero aun no sabía dónde me había metido...
Faltaba recibir los relatos, y estar pendiente de ellos, documentos de compromisos, maquetación, formatos digitales, ponerme en contacto con la plataforma solidaria (que fue más difícil de los que pensaba en un principio), idem con el ilustrador y comentarle las ideas del dibujo, (además de tratar de convencerle, que tampoco fue fácil...), etc, etc.
Lo mejor y más fácil se trató de la recepción de los relatos y la calidad: con este elenco de escritores no me ha defraudado ninguno (espero que yo a ellos tampoco...). Y es que las ganas y la motivación es lo más importante en un proyecto. Sé de gente que ha sacado tiempo de donde no había para inventar un relato especialmente para la causa, de escritores cuyas miras no son los relatos fantásticos y que han hecho el esfuerzo de crear algo de este estilo, de un ilustrador (Enrique) ocupadísimo que, sin embargo, ha perdido alguna que otra hora de sueño para llevar a cabo un gran trabajo...
A todos y cada uno los autores les agradezco su esfuerzo y ganas: a Montse, que siempre me ha apoyado, a Blanca y Marta, que sacaron ideas para un estilo que no trabajan pero que esta vez hicieron y estupendamente, a Teo que extrajo un tiempo precioso entre sus miles de compromisos laborales, a Blas que igualmente lo hizo y encima me aconsejó en varios asuntos importantes, a María por su simpatía que encandila y por su interés y buen hacer, a J.J , siempre dispuesto y buen compañero, que cambió sin rechistar un relato por otro por un problema "técnico", a Jesús que también construyó una historia en los pocos ratos de tiempo libre de que disfrutaba, a Daniel que desde el principio mostró mucho interés en acabar un argumento que le rondaba por la cabeza desde hacía tiempo, a Anika que también encontró un hueco para organizarse en sus cientos de historias y familia, a Ana que me sorprendió con un bonito y original relato y no dudó en colaborar para la causa solidaria, a Francisco que me dio miles de consejos que todavía estoy madurando y digiriendo, a Álvaro que me hizo sufrir hasta el final y envió uno de los textos más "complejos" y sugeridos de la antología ( y al que el tiempo entre actuaciones teatrales no le sobra precisamente), a Ramón Muñoz que se me ha dado a conocer gratamente en el mundo de las letras, a Ramón Alcaraz, profesor y consejero al que admiro por su trayectoria y buenas clases, a Alberto, amigo y compañero de tertulias que cada día escribe mejor y al que auguro un futuro inmejorable en las letras, y a Javier, mi gran apoyo y base desde el primer instante en que le hablé del proyecto, con unos consejos constantes hasta el mismo día del nacimiento de la "criatura" (y al que debemos la puesta en escena final del presente cartel publicitario)
También quiero agradecer a Armando Rodera que, aunque no participó con texto, sí lo hizo en espíritu y ánimos, que no es poco.
Y a todos ellos, los escritores, gracias por todo el esfuerzo en confiar en alguien al que muchos solo conoceis de foros y mensajes, sin más trato que el digital. Para que luego digan que internet es algo frío y que cada uno va a a lo suyo. Una buena causa siempre une, lo digo ahora, y por experiencia.
Un saludo a todos y a por el siguiente reto.
¡Qué subidón!
Pero aun no sabía dónde me había metido...
Faltaba recibir los relatos, y estar pendiente de ellos, documentos de compromisos, maquetación, formatos digitales, ponerme en contacto con la plataforma solidaria (que fue más difícil de los que pensaba en un principio), idem con el ilustrador y comentarle las ideas del dibujo, (además de tratar de convencerle, que tampoco fue fácil...), etc, etc.
Lo mejor y más fácil se trató de la recepción de los relatos y la calidad: con este elenco de escritores no me ha defraudado ninguno (espero que yo a ellos tampoco...). Y es que las ganas y la motivación es lo más importante en un proyecto. Sé de gente que ha sacado tiempo de donde no había para inventar un relato especialmente para la causa, de escritores cuyas miras no son los relatos fantásticos y que han hecho el esfuerzo de crear algo de este estilo, de un ilustrador (Enrique) ocupadísimo que, sin embargo, ha perdido alguna que otra hora de sueño para llevar a cabo un gran trabajo...
A todos y cada uno los autores les agradezco su esfuerzo y ganas: a Montse, que siempre me ha apoyado, a Blanca y Marta, que sacaron ideas para un estilo que no trabajan pero que esta vez hicieron y estupendamente, a Teo que extrajo un tiempo precioso entre sus miles de compromisos laborales, a Blas que igualmente lo hizo y encima me aconsejó en varios asuntos importantes, a María por su simpatía que encandila y por su interés y buen hacer, a J.J , siempre dispuesto y buen compañero, que cambió sin rechistar un relato por otro por un problema "técnico", a Jesús que también construyó una historia en los pocos ratos de tiempo libre de que disfrutaba, a Daniel que desde el principio mostró mucho interés en acabar un argumento que le rondaba por la cabeza desde hacía tiempo, a Anika que también encontró un hueco para organizarse en sus cientos de historias y familia, a Ana que me sorprendió con un bonito y original relato y no dudó en colaborar para la causa solidaria, a Francisco que me dio miles de consejos que todavía estoy madurando y digiriendo, a Álvaro que me hizo sufrir hasta el final y envió uno de los textos más "complejos" y sugeridos de la antología ( y al que el tiempo entre actuaciones teatrales no le sobra precisamente), a Ramón Muñoz que se me ha dado a conocer gratamente en el mundo de las letras, a Ramón Alcaraz, profesor y consejero al que admiro por su trayectoria y buenas clases, a Alberto, amigo y compañero de tertulias que cada día escribe mejor y al que auguro un futuro inmejorable en las letras, y a Javier, mi gran apoyo y base desde el primer instante en que le hablé del proyecto, con unos consejos constantes hasta el mismo día del nacimiento de la "criatura" (y al que debemos la puesta en escena final del presente cartel publicitario)
También quiero agradecer a Armando Rodera que, aunque no participó con texto, sí lo hizo en espíritu y ánimos, que no es poco.
Y a todos ellos, los escritores, gracias por todo el esfuerzo en confiar en alguien al que muchos solo conoceis de foros y mensajes, sin más trato que el digital. Para que luego digan que internet es algo frío y que cada uno va a a lo suyo. Una buena causa siempre une, lo digo ahora, y por experiencia.
Un saludo a todos y a por el siguiente reto.
martes, 4 de diciembre de 2012
El espejo rampante- una crónica.
Vino, vio y venció.
Así lo resumiría yo.
Se preparó con tiempo y pausa, pensado y maquinado, sin dejar nada al azar aunque pareciese lo contrario. La falsa desorganización lo resolvió todo como debía ser, un alegato de desahogo en estos tiempo que corren. Convulsos y malditos tiempos en que la palabra "crisis" se ha profanado, siendo refugio de aprovechados que han hecho de ella su "agosto", empeorando si cabe, el vivir de la gente normal de la calle.
Se trató de una reunión de gente que quiso explayarse contra la crisis de la mejor manera que sabía: leer sus escritos, o escritos de alguien que ellos consideraban merecedor de ello. Y todo "contra" la crisis y la situación actual. Y fue genial. Espontaneo y grácil, nada pesado, mantuvo a su aceptable público, desde el más erudito al más cazurro, todos tenían cabida en el evento, pues todos lo entendían al más mínimo detalle, clavados en su sitio. Y los participantes, de la localidad y alrededores, salían uno tras otro con los más diversos textos. Ahí estaba la gracia, señores, ahí estuvo.
Eventos tales son raros de hallar, y cuando se encuentran bien planificados como fue el caso, merece la pena asistir a algo tan fuera de lo común. Y con una copita en la mano mejor que mejor. Si encima lo aderezamos con una estupenda música en directo (sí, como leen, en directo riguroso) que acompañaba el recital, las quejas a la situación actual, cuentos de la actualidad, de problemas sociales variados, una rebelde poesía, transgresores disonancias, un canto a la libertad que revuelve el corazón y despierta la mente, etc, etc, todo ello lo convirtió en el acontecimiento ideal para una época convulsa como la presente.
Enhorabuena a los participantes, a los que se atrevieron a demostrar que, con la palabra, también se puede salir de la crisis. Pero, sobre todo, a la idea y al creador, uno más entre todos, aunque especial por llevar a cabo lo que muy pocos se atreven.
Felicidades, Álibe.
http://demarco.blogia.com/2012/112601-el-espejo-rampante.php
Así lo resumiría yo.
Se preparó con tiempo y pausa, pensado y maquinado, sin dejar nada al azar aunque pareciese lo contrario. La falsa desorganización lo resolvió todo como debía ser, un alegato de desahogo en estos tiempo que corren. Convulsos y malditos tiempos en que la palabra "crisis" se ha profanado, siendo refugio de aprovechados que han hecho de ella su "agosto", empeorando si cabe, el vivir de la gente normal de la calle.
Se trató de una reunión de gente que quiso explayarse contra la crisis de la mejor manera que sabía: leer sus escritos, o escritos de alguien que ellos consideraban merecedor de ello. Y todo "contra" la crisis y la situación actual. Y fue genial. Espontaneo y grácil, nada pesado, mantuvo a su aceptable público, desde el más erudito al más cazurro, todos tenían cabida en el evento, pues todos lo entendían al más mínimo detalle, clavados en su sitio. Y los participantes, de la localidad y alrededores, salían uno tras otro con los más diversos textos. Ahí estaba la gracia, señores, ahí estuvo.
Eventos tales son raros de hallar, y cuando se encuentran bien planificados como fue el caso, merece la pena asistir a algo tan fuera de lo común. Y con una copita en la mano mejor que mejor. Si encima lo aderezamos con una estupenda música en directo (sí, como leen, en directo riguroso) que acompañaba el recital, las quejas a la situación actual, cuentos de la actualidad, de problemas sociales variados, una rebelde poesía, transgresores disonancias, un canto a la libertad que revuelve el corazón y despierta la mente, etc, etc, todo ello lo convirtió en el acontecimiento ideal para una época convulsa como la presente.
Enhorabuena a los participantes, a los que se atrevieron a demostrar que, con la palabra, también se puede salir de la crisis. Pero, sobre todo, a la idea y al creador, uno más entre todos, aunque especial por llevar a cabo lo que muy pocos se atreven.
Felicidades, Álibe.
http://demarco.blogia.com/2012/112601-el-espejo-rampante.php
martes, 20 de noviembre de 2012
Decálogo del escritor (Augusto Monterroso)
¡Genial!
Decálogo del escritor
Primero.
Cuando tengas algo que decir, dilo; cuando no, también. Escribe siempre.
Cuando tengas algo que decir, dilo; cuando no, también. Escribe siempre.
Segundo.
No escribas nunca para tus contemporáneos, ni mucho menos, como hacen tantos, para tus antepasados. Hazlo para la posteridad, en la cual sin duda serás famoso, pues es bien sabido que la posteridad siempre hace justicia.
No escribas nunca para tus contemporáneos, ni mucho menos, como hacen tantos, para tus antepasados. Hazlo para la posteridad, en la cual sin duda serás famoso, pues es bien sabido que la posteridad siempre hace justicia.
Tercero.
En ninguna circunstancia olvides el célebre díctum: "En literatura no hay nada escrito".
En ninguna circunstancia olvides el célebre díctum: "En literatura no hay nada escrito".
Cuarto.
Lo que puedas decir con cien palabras dilo con cien palabras; lo que con una, con una. No emplees nunca el término medio; así, jamás escribas nada con cincuenta palabras.
Lo que puedas decir con cien palabras dilo con cien palabras; lo que con una, con una. No emplees nunca el término medio; así, jamás escribas nada con cincuenta palabras.
Quinto.
Aunque no lo parezca, escribir es un arte; ser escritor es ser un artista, como el artista del trapecio, o el luchador por antonomasia, que es el que lucha con el lenguaje; para esta lucha ejercítate de día y de noche.
Aunque no lo parezca, escribir es un arte; ser escritor es ser un artista, como el artista del trapecio, o el luchador por antonomasia, que es el que lucha con el lenguaje; para esta lucha ejercítate de día y de noche.
Sexto.
Aprovecha todas las desventajas, como el insomnio, la prisión, o la pobreza; el primero hizo a Baudelaire, la segunda a Pellico y la tercera a todos tus amigos escritores; evita pues, dormir como Homero, la vida tranquila de un Byron, o ganar tanto como Bloy.
Aprovecha todas las desventajas, como el insomnio, la prisión, o la pobreza; el primero hizo a Baudelaire, la segunda a Pellico y la tercera a todos tus amigos escritores; evita pues, dormir como Homero, la vida tranquila de un Byron, o ganar tanto como Bloy.
Séptimo.
No persigas el éxito. El éxito acabó con Cervantes, tan buen novelista hasta el Quijote. Aunque el éxito es siempre inevitable, procúrate un buen fracaso de vez en cuando para que tus amigos se entristezcan.
No persigas el éxito. El éxito acabó con Cervantes, tan buen novelista hasta el Quijote. Aunque el éxito es siempre inevitable, procúrate un buen fracaso de vez en cuando para que tus amigos se entristezcan.
Octavo.
Fórmate un público inteligente, que se consigue más entre los ricos y los poderosos. De esta manera no te faltarán ni la comprensión ni el estímulo, que emana de estas dos únicas fuentes.
Fórmate un público inteligente, que se consigue más entre los ricos y los poderosos. De esta manera no te faltarán ni la comprensión ni el estímulo, que emana de estas dos únicas fuentes.
Noveno.
Cree en ti, pero no tanto; duda de ti, pero no tanto. Cuando sientas duda, cree; cuando creas, duda. En esto estriba la única verdadera sabiduría que puede acompañar a un escritor.
Cree en ti, pero no tanto; duda de ti, pero no tanto. Cuando sientas duda, cree; cuando creas, duda. En esto estriba la única verdadera sabiduría que puede acompañar a un escritor.
Décimo.
Trata de decir las cosas de manera que el lector sienta siempre que en el fondo es tanto o más inteligente que tú. De vez en cuando procura que efectivamente lo sea; pero para lograr eso tendrás que ser más inteligente que él.
Trata de decir las cosas de manera que el lector sienta siempre que en el fondo es tanto o más inteligente que tú. De vez en cuando procura que efectivamente lo sea; pero para lograr eso tendrás que ser más inteligente que él.
Undécimo.
No olvides los sentimientos de los lectores. Por lo general es lo mejor que tienen; no como tú, que careces de ellos, pues de otro modo no intentarías meterte en este oficio.
No olvides los sentimientos de los lectores. Por lo general es lo mejor que tienen; no como tú, que careces de ellos, pues de otro modo no intentarías meterte en este oficio.
Duodécimo.
Otra vez el lector. Entre mejor escribas más lectores tendrás; mientras les des obras cada vez más refinadas, un número cada vez mayor apetecerá tus creaciones; si escribes cosas para el montón nunca serás popular y nadie tratará de tocarte el saco en la calle, ni te señalará con el dedo en el supermercado.
Otra vez el lector. Entre mejor escribas más lectores tendrás; mientras les des obras cada vez más refinadas, un número cada vez mayor apetecerá tus creaciones; si escribes cosas para el montón nunca serás popular y nadie tratará de tocarte el saco en la calle, ni te señalará con el dedo en el supermercado.
El autor da la opción al
escritor de descartar dos de estos enunciados, y quedarse con los restantes
diez.
jueves, 15 de noviembre de 2012
Qué recuerdos
Me llamaron por
teléfono aquella tarde, preguntando por mí.
-Llamo del ayuntamiento-me dijeron- Nos gustaría
saber si va usted a asistir a la entrega de premios de Relato Corto, ya que nos
consta que usted participó, ¿no es así?
-Exacto, sí. Iré, por supuesto. ¿Cuándo es?
-Mañana a las seis de la tarde.
-Perfecto, allí estaré.
Al día siguiente estudié un rato y me marché a
correr para desestresar. Aguanté como un campeón y acabé derrengado pero feliz.
Una duchita y después me puse informal, en vaqueros, zapatillas y algo
despeinado, como me gustaba ir siempre. Rehuía de los zapatos y pantalones. Me
parecía estar demasiado arreglado
para casi todas las ocasiones, en fin.
Aspiré antes de salir las páginas del libro antiguo
que mi padre tenía sobre el armario. Páginas amarillas, rugosas. Mis abuelos volvieron a la memoria. Un hábito
diario, una manía más. Después comí en un chino y de nuevo pedí cerdo
agridulce. O, mejor dicho, algo agridulce.
Sin preguntas. Ese sabor me inquietaba a la vez que me gustaba.
Más tarde me encontré a varios amigos que me retuvieron lo
suficiente para casi llegar tarde al evento. Siempre igual, vamos.
Medio sudando y con la respiración a mil por hora,
pasé de puntillas al patio interior donde acababa de comenzar la entrega de
premios. Por detrás, naturalmente. Alcancé una silla libre y me senté lo más
elegantemente que pude, relajándome de la carrera final.
Entregaban en ese instante el mejor premio al relato
infantil. Un niño salió a recoger un bonito diploma de manos del concejal y la
bibliotecaria de turno. Aplausos varios y yo secándome el sudor todavía.
Entonces pasaron a la categoría juvenil, en la que
yo participaba. Nombraron mi relato y mi nombre. Yo no salí, seguro de haber
escuchado mal. Esperé a ver si lo repetían de nuevo. No podía ser, claro. Lo
dijeron de nuevo. Era yo. ¡Había ganado! Pero nadie me había dicho nada. Serán…
Me catapulté de la silla, en un mar de dudas todavía
pero ya seguro de que me llamaban. Y me hicieron entrega del galardón,
mostrando yo una sonrisa nerviosa que todavía no se creía lo sucedido y sudando
de nuevo la gota gorda. Lo sostuve mientras aplaudía el público y me fui a mi
sitio. Después del evento charlé un poco con los organizadores y otros
participantes, y les conté que no me habían dicho nada al llamarme, cosa que
les sorprendió y se rieron, buscando un culpable al hecho en cuestión y
disculpándose. Fue divertido.
¡Si lo llego
a saber ese día sí que me pongo zapatos!
lunes, 5 de noviembre de 2012
Volveremos a ser valientes
Os dejo un fragmento de su nuevo
libro titulado Volveremos a ser valientes,
basado en ficción y experiencias propias. El título, a mi parecer, también acertado. Pues eso, que volveremos y requetevolveremos.
¡Un impulso al muchacho!
A ver qué opináis, no os engaño. Distruten.
−Ya me tienes hasta los huevos, ¿sabes? Déjate los deditos de una puta vez y dime qué te pasa.
Silencio y ronchar de uñas.
−¿Me oyes?
−Luego.
−¿Luego?
−Luego
−Pues bueno.
Entramos en la salita y comenzamos a revisar la documentación del informe que nos habían endilgado. A la paciente se le había pasado una batería de test excesiva incluso para una elefanta histérica, lo que significaba que el primer informe era cosa de alguno de los pimpollines de prácticas. Estaba por mandarles preparar la historia para la sesión clínica, pero… qué demonios, la verdad es que aquella mañana casi prefería trabajar antes que lidiar con esos lebreles. Por cierto, que aún no conocía a los estudiantes de mi nueva rotación –cosa que tampoco tenía nada de particular; procuraba verlos lo menos posible-.
Ahí estaba, con toda la mesa llena de papeles y un compañero cuyos tics en alza me ayudaban más bien poco a reprimir mi instinto asesino aquella mañana.
El caso en sí no parecía nada particular.
−Sara Olías Téllez, de diecinueve añitos. ¿Cuándo ingresó ésta?
−Hace dos semanas.
−Mmm… ¿Es la que está buena?
−No −algo me decía que la ceja izquierda de Rafa se tensaba más de lo normal ante alusiones sexuales.
−¿Estás bien?
−¡Como una rosa! –mueca.
−¿Seguro?
−¿Has visto su historia?
La cortina de humo era burda, pero no dejaba de ser nuestro trabajo.
La chica tenía varios ingresos, en general por intentos autolíticos de escasa gravedad, probablemente como llamadas de atención. Ya se sabe, no va en serio pero acojona.
−Viene diagnosticada de las otras veces. ¿A qué viene hacer la sesión con ella?
−Rasgos antisociales, alucinaciones auditivas, fantasías escasamente elaboradas… piensan que es un ejemplo de libro de esquizo paranoide. Quieren que lo vean los chavales.
−Pues bueno, ¿pero por qué quieren que lo vea yo también? Ah, claro, es que me han visto tocándome los cojones… −nuevo movimiento de cejita− Oye, me estás poniendo nervioso; relájate ya. ¿Qué narices te pasa?
−Es por si debemos preocuparnos por un posible suicidio. Las tendencias autolíticas…
−¡Los cojones! Aquí pone que los cortes en las muñecas eran transversales, no longitudinales; es decir, heridas leves que cicatrizan pronto.
−No todo el mundo lo sabe.
−Lo más seguro es que ella sí. Aquí dice que habla mucho de ese libro sobre el suicidio, el que escribió el tío este… Carranza; si te has tragado todas esas recetas para joderte y haces algo así, es que quieres ser la reina por un día.
−Pero una esquizo llamando la atención…
−La de sus padres, sólo la de sus padres. Vale que un esquizo se encierra en casa, pero puede atar férreamente a sus figuras paternas. Al fin y al cabo, le dan seguridad y un entorno conocido. Además, puede torturarlos cuanto quiera. Llama su atención, ata aún más a sus padres. Y ahora, si ha terminado la lección, ¿me vas a decir qué coño te pasa?
−¿Diagnóstico?
−Esquizo y no se suicida. Ya hemos acabado. Habla de una puta vez.
Mis métodos de persuasión al más puro estilo académico, unidos a estos diagnósticos fugaces, podían dar una imagen equívoca de mí. Suelo ser un gran psicólogo. Al menos durante los veinte o veinticinco minutos que dedico a cada paciente. Eso es lo que tiene ser el encargado de peritajes e informes. Una entrevista, un perfil y listo. Rara vez vuelves a ver a los pacientes, y en los tribunales, si te citan como experto, nadie te discute, y si lo hacen… bueno, todos somos humanos y los test apoyan tu hipótesis.
Mi hipótesis aquella mañana era que mi compañero debía guardar algo realmente interesante –alguna vez tenía que hacerlo-. Sólo le temblaba la ceja cuando mentía o cuando ocultaba algo. Ese día, su ceja parecía un tiovivo.
Al fin arrancó, haciendo todo tipo de contracciones con los escasos músculos faciales que no tenía agarrotados.
−Marcos… tú sabes que yo… soy tu amigo y te quiero; te quiero de verdad −creí que cualquier cosa me aliviaría con tal de que no se tratase de una declaración de amor− .Bueno, a lo que me refiero es a que yo no creo que seas un bastardo amargado.
−Hombre, gracias.
−No, no… en serio, y si te hablo así es porque quiero que sepas que… bueno, yo nunca te haría daño. A mí me gusta jugar limpio.
−Sí, a veces te lavas, es cierto –la broma no era de las mejores, lo reconozco, pero necesitaba relajar el ambiente; me estaba empezando a preocupar. Al muy imbécil no le hizo gracia.
−Ya, ya. En fin, lo que quiero decirte es que… -gesticulación espasmódica, silencio dramático y mi puño apretado para hacerle arrancar- que… ha ocurrido algo entre Rosa y yo.
Mi puño se relajó.
−¿Qué?
−Sí, es así. Ya sé que no lo entenderás, pero las cosas entre vosotros no funcionaban desde hace tiempo, y tú lo sabes.
Bufidos.
−¿Me estás diciendo que…?
−Ella no quería decirte nada, pero yo no podía verte todos los días y… así… yo no podía, porque soy tu amigo.
−¡Tú lo que eres es un hijo de puta! Rosa es mi… mi… bueno, es mía, vive conmigo, ESTÁ conmigo. ¡Y tú me dices que te las has tirado!
−No… no es eso… joder, dicho así… no es que me la haya cepillado ahí, a lo burro, como si…
−¿Ah, no? ¿Y me vas a contar lo delicado que fuiste?
−Hombre, no creo que debamos hablar de esto.
−¿No? Pues yo sí lo creo.
−Mira, estás muy alterado y así no se puede…
−¿Qué estoy alterado?
−Sí, mírate. Y lo entiendo, pero… No queríamos que pasara. No lo tomes como un complot, porque fue algo espontáneo.
Deseaba estallar, destrozarlo todo, y algo me decía que debía empezar por Rafa. Sin embargo, no podía; no sabía por qué, pero no era capaz.Entonces lo miré y comprendí: no podía porque él era un buen tipo. Así que no le di ningún puñetazo, como esperaba. Estrellé su cara contra la mesa. Fue violento, pero justo. Al ver el alivio que experimenté contemplando cómo rebotaba su cabeza contra el tablero, lo aferré por el pelo y repetí el movimiento otra vez, y otra, hasta que milagrosamente se zafó de mí, tambaleándose, y seguimos la coreografía de mordiscos, patadas y arañazos por el suelo.
De lo que vino después recuerdo más bien poco, excepto alivio, gritos y una sensación extraña que empezaba a drogarme. Algo había reventado, y aún no sabía que sólo era el principio de un desplome general.
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