"El mundo no se hizo en el tiempo, sino con el tiempo"

San Agustín

domingo, 11 de marzo de 2012

Instrucciones para leer un libro


Según la Real Academia Española un libro es un conjunto de muchas hojas de papel u otro material semejante que, encuadernadas, forman un volumen. Centrándonos, únicamente, en el formato tradicional de papel, claro está.
Cuando nos hemos aventurado a llegar a la estantería y aún más a escoger uno de estos extraños artilugios, viene la compleja acción de intentar abrirlo. Para ello, se puede realizar en el mismo lugar, de pie, si se tiene prisa, o mejor aún, sentado. Lo mejor sería esto último si pretendemos leerlo. Para ello, lo primero que hemos de hacer es mirarlo de frente. De canto o inclinado sería difícil para la operación de lectura. Una vez hecho esto debemos tener cuidado en colocarlo de forma que las letras de la portada sean lo primero que veamos, y además que las podamos leer correctamente (no al revés). Lo mejor sería que en estos instantes tuviésemos a nuestro lado una taza de café o té, o que una relajada música nos envolviese. O todo unido. Si esto no es posible por las circunstancias, lo que es más que probable, procederemos igualmente.
Lo segundo que hay que tener en cuenta, si es que nos hace falta, es conseguir unas gafas de ver de cerca. Nos facilitará el asunto.
Una vez preparados, debemos abrir el libro con la mano izquierda, mientras sujetamos con la derecha el tomo. Como podemos observar, hay que iniciarlo por la primera página, ya que hay que empezar por el principio. Es más que conveniente si se desea comprenderlo bien, aunque no es necesario si se trata sólo de hojear alguna parte o tramo elegido. Con cuidado, vamos pasando las hojas de una en una, sin rasgarlas o arrancarlas. No hay que olvidar algo importante: se lee de arriba a abajo, y de izquierda a derecha. Esta es una norma básica si se quiere llegar a comprender lo leído. Otra norma es que el idioma sea conocido por nosotros, no hay que olvidarlo.
Un vez seguido lo anterior sólo hay que tener la vista en cada una de las páginas y ¡voilá !, disfrutar leyendo hasta que deseemos. E importante: al detenerse es también conveniente dejar una referencia para retomar la lectura donde lo dejamos, a no ser que hayamos finalizado lo que nos interesaba, o que el libro en sí no nos hace gracia.
Entonces solo hay que dejarlo donde lo hallamos y elegir otro, o hacer otra cosa.

2 comentarios:

  1. Ja, ja,ja,ja!!! Qué buen manual para leer un libro. Le hará falta a más de uno que pertenece a la generación e-book!

    Un abrazo Beren!
    Blanca

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  2. Pues sí, Blanca, eso creo.
    Es un ejercicio simple para describir un hecho cotidiano en clave de humor.
    Gracias por estar ahí siempre.

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