
Por lo pronto, el próximo viernes día 25 de mayo, a las 20:00 horas, en el bar la Tetería de la localidad de Aranjuez realizará la presentación de su nuevo libro "Numancia contra el tirano", un ameno escrito de corte histórico sobre la figura de un joven y desconocido Espronceda que sorprenderá a más de uno. Fielmente documentado, difícil por cierto según me comentó por la escasez de documentos que retratan el tema de la juventud del escritor romántico, y con pasajes que sorprenderán a más de uno y que son dignos de película, invito a los que puedan a pasarse y escuchar a este joven escritor hablar de un personaje que le obsesiona más y más según descubre nuevos datos sobre su apasionante vida y la de sus coetáneos.
Aquí dejo un corto fragmento.
Numancia contra el tirano- fragmento
Espronceda dejó aparecer su figura por el corredor
abalconado del tercer piso de la casa de vecinos. Antes de que los de abajo pudieran
interrogarle, Pepe Espronceda –todo cabellera oscura y rizada- exclamó:
- ¡Allá que voy!
Cabalgó sobre la barandilla del balcón y de ahí, con
agilidad animal, se abrazó a un canalón de hojalata que desde el tejado bajaba
al patio. El canalón crujió y se cimbreó, pero el muchacho llegó al final del
descenso sano y salvo, para asombro del par que en el suelo le esperaba.
Saludó a Valls con un movimiento de cabeza y una
radiante sonrisa, tendiendo después a Escosura ambas manos. Con doce años recién
cumplidos, examinó a Patricio con una mirada penetrante y profunda que surgía
de unos ojos negros, rasgados y exultantes.
En la forma de acceder a la cita, Patricio cayó en la
cuenta de que Espronceda no era joven que gustara seguir los caminos trillados,
las convenciones vulgares; necesitaba la atracción fascinadora del peligro. En él
pudo ya adivinar al muchacho inclinado más hacia la acción que hacia la
contemplación, gentil, amable, simpático y de reflejos felinos. La sinceridad
de su amplia sonrisa le revelaba al zagal entrañable y más que constante en los
afectos.
Superada la inicial sorpresa, Pepe explicó a los que
le esperaban:
- He llegado a la cita antes de tiempo y, harto de esperar,
me he puesto a trepar por el canalón para hacerle una visitilla a Antonio, el
amiguete del tercero. ¡Qué se le va a hacer, no puedo parar quieto! En cuanto
os he oído, me he dicho: “Pepe, muchacho, haz una entrada triunfal”. Y aquí me
tenéis, dispuesto a lo que sea.
- ¿Lo ves, Patricio? –preguntó Valls-. ¿No te dije que
aquí Pepito no nos iba a defraudar?
- ¡Ya lo creo! ¡Menuda entrada en escena! –exclamó
Patricio-. A fe mía que nuestra espera ha merecido la pena.
- Pepe Espronceda –añadió el recién aterrizado, alargando
su mano derecha hacia Patricio-. Para servirte en lo que gustes.
- Patricio de la Escosura –dijo, estrechando con firmeza
la mano tendida-. Tu fiel camarada desde este momento.
Éste fue el curioso inicio de una amistad profunda y
leal, que sólo la muerte pudo llegar a deshacer.
Alberto Lominchar
Pacheco
http://erratico.bubok.es/
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